lunes, 7 de marzo de 2011

ORIGEN DE LA FILOSOFÍA

EL PROBLEMA DEL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA
 
EL TÉRMINO


Polis o Ciudad Griega

La noción de filosofía ha variado mucho a través de las épocas y ha sido definida de manera diferente por las distintas escuelas. Incluso en nuestra vida diaria, utilizamos la palabra “filosofía” en muy diversos sentidos, no sólo hablamos de filosofía en el ámbito académico (en la universidad y en el colegio) sino que también hablamos de la “filosofía de la vida”, de la “filosofía de la empresa” y no tenemos miedo a decir que un poema o una teoría científica tienen algo de “filosofía”.
 
¿Qué es pues filosofía? Lo mejor que podemos hacer para responder a esta pregunta es asumir el hecho indiscutible de que hay muchas “filosofías” y muchos tipos de filosofía, y que no siempre la palabra “filosofía” tiene el mismo sentido en todos los contextos.
 
La palabra “filosofía” es de origen griego y se puede traducir de varias maneras. Puede significar “amor a la sabiduría”, “deseo de conocimiento”, etc. Sin embargo, ¿qué significó la filosofía para las griegos? Es muy probable que los griegos hicieran un uso ambiguo de la palabra. De hecho, este término sólo se empezó a utilizar de manera más o menos técnica cuando las polis griegas se consolidaron como los centros de la vida social y espiritual griega (entre los siglos VII y V a de C.).
 
Pero fue solo hasta que la sociedad griega antigua llegó a su apogeo, en la Atenas del siglo V a de C., cuando la palabra “filosofía” se puso de moda. Fue precisamente en esta época cuando Platón dio una definición del término que había sido decisiva para la tradición del pensamiento occidental. En su diálogo Banquete, Platón nos ofrece una definición de filosofía que nos puede servir para entender la imagen que tenían los griegos del asunto. Según una interpretación de este diálogo, la filosofía, como deseo de sabiduría, es una carencia. A veces tendemos a pensar que los filósofos “poseen” la verdad o la sabiduría de manera superior o incluso definitiva. Se piensa también que la filosofía es un conjunto de tratados y doctrinas que dan respuesta definitiva a muchas preguntas fundamentales desde diversos puntos de vista. Pero estas ideas están bastante alejadas de lo que para Platón pudo haber sido la filosofía. Al ser esta una carencia, el filósofo es precisamente aquel que no posee “la verdad”, sino que la busca, precisamente por ser consciente de su ignorancia.
 
LA SABIDURÍA
 
Filósofos Griegos

Hasta el momento podemos concebir al filósofo (imaginado por Platón) como alguien que reconoce su ignorancia (su carencia) y que desea aprender. ¿Pero aprender qué? ¿Cuál es la sabiduría que está buscando? La idea de la sabiduría (sophia) es más antigua que la de filosofía. En los textos homéricos ya se habla de la sophia y antes de la aparición de los “filósofos”, los griegos admiraron a personajes ilustres que se reputaban de sabios (en especial el grupo de los llamados siete sabios de Grecia). Pero esta sabiduría tradicional griega abarcaba muchas cosas. Entre los sabios griegos encontramos políticos, poetas, hombres prácticos, investigadores que podríamos llamar científicos, etc. Ser sabio no consistía pues, para los griegos antiguos, solamente en poseer una gran cantidad de información, sino en ser capaz y sobre todo en saber vivir. Y como es obvio, ese saber vivir implicaba un “saber hacer”. Incluso el sentido primario del término sophia es el de “saber hacer”, y los griegos consideraban sophos (sabio) al que sabía hacer; por ejemplo, al que sabía construir navíos y casas, al que sabía hacer poemas, etc., sin distinguir mucho entre niveles o tipos de conocimiento. ¿Cuál es pues la sabiduría que anhela el filósofo griego?
 
Si tratáramos de entender la filosofía antigua como la simple búsqueda de conocimiento, entendido éste como la respuesta teórica a inquietudes nacidas de la curiosidad, nuestra explicación quedaría bastante coja. La filosofía, por supuesto, implica la curiosidad, pero no se limita a ella. Es también toma de conciencia y autoconocimiento. La filosofía griega es además búsqueda de la virtud (areté, es decir, la excelencia del saber hacer), es la actitud del hombre que busca la felicidad esforzándose por comprender su lugar y papel en el orden (cosmos) del universo. Y eso implica, no sólo un conocimiento de la naturaleza (physis), sino también un conocimiento del hombre (antrophos) y de la ciudad (polis-politeia). La filosofía antigua es ante todo un modo de vida, y las diversas escuelas corresponden a variadas maneras de asumir la existencia.
 
UN CAMBIO DE ACTITUD
 
Tales de Mileto

¿Por qué se afirma entonces que la filosofía nació con Tales de Mileto, si sólo fue hasta Platón que la palabra “filosofía” adquirió el sentido fuerte de una empresa humana y espiritual? La razón es simple: fueron Platón y Aristóteles los primeros historiadores de la filosofía, y fueron ellos los que llamaron filósofos a los pensadores griegos que los precedieron.
 
De Tales y de los otros pensadores llamados presocráticos no puede decirse que hayas sido “filósofos” al estilo socrático, pero se esforzaron por explicar, de una manera novedosa, la naturaleza de la que hacían parte. Los presocráticos eran más seguros en sus afirmaciones, estaban más ciertos en su sabiduría que los filósofos de la Atenas del siglo V, y por eso el cambio de actitud filosófica que impuso el socratismo nos hace pensar que la idea de filosofía propuesta por Platón corresponde más bien a una toma de conciencia de la “pérdida” de esa confianza ante la sabiduría propia de los presocráticos. A partir de Platón, la filosofía dejó de confiar en sus resultados y se convirtió en una empresa mucho más difícil.
 
¿Cómo sucedió esa transformación en el pensamiento griego, ese paso del sabio al filósofo? Hay muchas razones para explicar este cambio y muchas circunstancias decisivas, pero basta con que mencionemos la básica.
 
La aparición de la democracia en Atenas obligó a que los sabios buscaran formar a los jóvenes según modelos distintos de los tradicionales. En los primeros tiempos de la cultura griega, el ideal de hombre fue el ideal homérico. Las virtudes del hombre aristocrático eran las virtudes del héroe; la consciencia de su deber y su destino, su valentía, su habilidad para salir librado de las dificultades. Pero la vida en la ciudad, y sobre todo en la Atenas de la democracia, exigía otras virtudes, no ya las virtudes del héroe sino las virtudes del ciudadano. Había que formar a los jóvenes para la vida en la polis (la vida pública o política) y eso implicó el cultivo de las habilidades del lenguaje, la persuasión y de la argumentación. En el modo de vida de la democracia era necesario saber hablar para saber convencer; y era la palabra la que otorgaba el poder. Los sabios de Atenas, muchos provenientes de otros lugares de Grecia donde se habían desarrollado las escuelas de pensamiento presocrático, terminaron por reconsiderar la noción tradicional de conocimiento y sabiduría. Se hicieron maestros pagados (sofistas) que formaban en la retórica, las ciencias y la música a los jóvenes atenienses para que se pudiesen defender con habilidad en la plaza pública, el ágora. Fueron fundamentalmente educadores que transformaron el ideal de cultura homérico (paideia) en un ideal de cultura para la ciudad.
 
Platón

Al poner en cuestión la idea tradicional de conocimiento, de cultura, de hombre y de ciudad, los sofistas abonaron el terreno para la aparición de los filósofos. Sócrates y Platón (sobre todo) asumieron una actitud fuertemente crítica ante los sofistas, considerándolos una especie de mercenarios de la verdad; pero no deja de ser cierto que les adeudaron mucho. También Platón, lo mismo que las otras escuelas filosóficas, los cínicos, los estoicos, los epicúreos y los alumnos de Aristóteles (los peripatéticos) desarrollaron un modelo de cultura (paideia), de hombre y de ciudad que correspondía perfectamente a la idea de la filosofía como un modo de vida.
 
OTRAS OPINIONES
 
Se insiste a menudo en que lo que definitivamente caracterizó el origen de la filosofía fue el origen de la “reflexión filosófica”, del uso de la razón para explicar la naturaleza y el hombre, frente a las antiguas explicaciones míticas. Esto en gran medida es cierto. Fueron los griegos los que comenzaron a usar los argumentos y los razonamientos para explicar y comprender las cosas. El arte de dialogar y argumentar llamado por ellos dialéctica se inició con los presocráticos de la escuela de Elea (con Parménides y Zenón), los sofistas desarrollaron estrategias prácticas de discurso para la persuasión, y Platón hizo de la dialéctica un método de investigación reflexivo, ya lejano del método llamado “indagación” de los presocráticos, y lo puso por escrito, inventándose el género literario “filosofía”. Aristóteles compiló las formas de argumentación sofística y las analizó, desarrolló la dialéctica de su maestro y formalizó los modelos de razonamiento correcto en lo que hoy conocemos como lógica tradicional o silogística. La razón, el logos, la palabra y el discurso constituyen evidentemente la filosofía griega y en buena medida toda la filosofía posterior en Occidente. Pero no podemos explicar este fenómeno de la reflexión filosófica, del uso de la razón por parte de los filósofos, sin tener siempre presente que la filosofía griega no fue sólo teoría alejada de la vida práctica. Antes bien, la filosofía para los griegos siempre implicó una actitud ante la vida, un carácter y una disposición; en definitiva un modo de vida (ethos) en el que la teoría adquiere sentido. Si esto se acepta es más fácil comprender el llamado “milagro griego”, el famoso paso del mithos al logos, de los mitos a la razón. Ese cambio fue, después de todo, un cambio de actitud, una nueva postura, una nueva “condición” del hombre griego ante sí mismo.
 
Bibliografía:

Tomado de: El Problema del Origen de la filosofía, Sección Monografía. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI (Varios Autores), pág. 30-33, 2000.

Actividades:

1. Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Qué distingue al sabio del filósofo?

2. ¿Puede haber filósofos que no sean sabios y sabios que no sean filósofos? ¿por qué?

3. La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico: solo.informes.ita@gmail.com

4. Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 31 de Marzo de 2011.