martes, 4 de diciembre de 2012

Valor de la Filosofía


VALOR DE LA FILOSOFÍA

¿CUANDO HABLAMOS DE FILOSOFÍA?

Diariamente realizamos muchas actividades en la casa, en el colegio, en la calle, en el parque… Para realizar bien nuestros deberes debemos comprender por qué los hacemos y de qué forma los podemos llevar a cabo.  Cuando nos damos cuenta que realizamos bien estos deberes, nos sentimos más seguros de nosotros mismos  y emprendemos la siguiente actividad con una mejor disposición.  Cada día vamos construyendo una forma muy personal de vivir; de actuar, de comportarnos, la cual nace de la observación de nuestro entorno: la familia, los amigos, el colegio… Por ello, cuando consideramos qué ropa ponernos, que actividad realizar, si hacer o no un trabajo para el colegio, etc., estamos poniendo en práctica nuestros criterios para decidir y en ellos se refleja nuestro estilo particular de vivir.

Algunas personas impactaron a la sociedad de su tiempo por su forma personal de percibir el mundo y de ver las cosas, y fueron seguidos por muchos adeptos que consideraron válida esa forma de ser.  A ellos se les llama filósofos y a su forma particular de ver el mundo filosofía.  Son muchos los filósofos que dejaron su huella en la historia,  entre éstos podeos mencionar a Sócrates, Platón, Aristóteles, Santo Tomás, San Agustín, Rousseau, Voltaire, Kant, Hegel, Marx y Freud,  pero la filosofía no es sólo la obra de algunos pensadores, es también lo que hacemos nosotros mismos cuando nos preguntamos acerca de lo que pensamos cuando hablamos, cuando tomamos una decisión o cuando escribimos.

La filosofía, como dice el pensador español Ortega y Gasset, nos ayuda a ubicarnos en la vida cuando estamos perdidos, por ello los problemas de la filosofía son los problemas de la vida.  La filosofía ha sido y es para cada época de la historia, una búsqueda de una respuesta a la situación, a la cultura, a las necesidades, al sentido de la vida.  El hacer filosofía es un acto consciente que exige descubrir el sentido de lo que hacemos, darnos cuenta del porqué realizamos las cosas y la forma como las realizamos; gracias a esta reflexión podremos construir nuestra personalidad, nuestros criterios y nuestra propia identidad.  Ser filósofo hoy es un reto, un riesgo y una lucha, pues la sociedad contemporánea nos ofrece una multitud de modelos para imitar y espera que sean asimilados sin cuestionarlos.  Cualquiera de nuestros actos diarios responde a un estilo particular de vivir.

CÓMO HACEMOS FILOSOFÍA

En la tradición cultural a la que pertenecemos, es decir, aquella que nació en Grecia y Roma y de la cual los pueblos occidentales somos herederos, la filosofía ha existido como una disciplina intelectual desde hace 25 siglos.  En sus inicios se presentó como la primera y única forma de llegar al conocimiento cierto y válido de los asuntos humanos y de los acontecimientos físicos relacionados con el mundo natural.  Hasta el siglo XVI fue la única forma de conocimiento verdadera e inmodificable.  A partir de ese momento, y como fruto de la filosofía, surgieron las llamadas ciencias empíricas, es decir, aquellas que consideran la experimentación como la única forma válida de conocimiento.  Las ciencias empíricas, algunas veces a favor de la filosofía y otras en clara oposición, fueron planteando nuevas respuestas a las preguntas sobre el conocimiento y sobre los sucesos del mundo natural.  Éstas en muchas ocasiones no sólo fueron más claras, sino también verificables.  El desarrollo de las ciencias ha sido creciente.  Gracias a su aplicabilidad no sólo se desarrolló la industria, y la vida del hombre moderno se hizo más sencilla y cómoda.  Pero los conocimientos científicos se limitan a los fenómenos verificables, y sus criterios son válidos y útiles sólo para ellos.  Sin embargo, una descripción clara, científica, lógica y verificable, no logra responder a preguntas como: ¿cuál es el sentido de la existencia?, ¿Qué sentido tiene amar a otra persona?, ¿por qué algunos hombres entregan su vida por amor?, ¿qué hace más humano al hombre?  Estos son algunos de los problemas a los cuales la filosofía sólo puede dar respuesta, y que permiten al hombre lograr una vida feliz y su realización personal.  La ciencia nos permite conocer lo que nos rodea, explicando y describiendo los fenómenos, pero sólo la filosofía nos da el sentido humano de nuestro quehacer cotidiano.

La palabra griega “praxis”, tan incorporada al lenguaje actual, significa acción.  La praxis filosófica, por tanto, nos habla de un modo de hacer filosofía distinta de la pura especulación o contemplación.  Desde este punto de vista, la filosofía, entonces, consiste principalmente en un saber dirigido a la acción.  La praxis filosófica es tan antigua como la filosofía.    En los primeros sistemas de pensamiento filosóficos estuvo presente, bien sea de forma personal o proyectada a la sociedad, pero siempre buscando transformar a algo o a alguien.  Sócrates, por ejemplo, se propuso con su filosofía “mejorar la ciudad mejorando los ciudadanos”.

EL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA

Inmersos en nuestra cotidianidad y en la necesidad de atender los asuntos urgentes –las responsabilidades, los deberes, el trabajo, la supervivencia-, rara vez tenemos la oportunidad de plantearnos las preguntas de las que se ocupa la filosofía.  Sin embargo, la filosofía ronda nuestra vida como un espíritu tutelar; sin previo aviso se nos revela envuelta en una especie de hálito mágico y nos saca de la monotonía de la vida práctica.  Así entendieron la filosofía algunos autores clásicos, como Boecio, quienes la imaginaron como una hermosa mujer que se ocultaba detrás del velo de los asuntos cotidianos, detrás de lo obvio, de lo evidente, algo así como una sombra que invitaba a dudar de lo establecido, de las convenciones de cualquier índole que se admiten como claras e incontestables.  Boecio, quien vivió entre el 430 y el 524 , creía que detrás de las cosas aparentes era posible entrever la presencia de esta mujer hermosa, que brillaba a pesar de encontrarse descuidada y deslucida por culpa de los hombres, quienes no se ocupaban debidamente de ella.  Y juzgaba urgente la tarea de dedicársele para componer su apariencia y lucirla como se merecía.  La manera de llevar a cabo esta componenda, según Boecio, era precisamente que el hombre curioso se permitiera asombrarse del mundo. 

Asombrarse significa dejar de ver sólo hasta los límites de nuestras necesidades y utilidades prácticas y levantar la mirada más allá de lo que todos los días se nos presenta como “normal” o “conocido”.  De esta manera seria posible descubrir que todo aquello que parece “obvio” en realidad no lo es.  La costumbre de ver las cosas de todos los días no nos permite ver lo maravilloso de esto: las cosas pasan.  A este hecho los filósofos contemporáneos los llaman en sucederse de las cosas.  Has visto todos los días el sol levantarse por el oriente, pero ¿te has puesto a pensar en lo asombroso de este acontecimiento?  ¿Has pensado en lo que podría pasar si un día el sol permanece oculto?  Preguntas como estas nos permiten darnos cuenta de que el mundo está lleno de muchos misterios por resolver, y que para intentar revelarlos, necesitamos volver a ver el mundo como la primera vez, como cuando éramos niños pequeños y hasta las cosas más banales nos sorprendían.  Todos los filósofos han comprendido que este asombro es el origen de la especulación filosófica.  Así lo hicieron los primeros sabios griegos, al hacer de lado las razones míticas y tratar de comprender, con sólo razón, cuál era el principio y el modo de la naturaleza.  Así lo entendió Aristóteles cuando, al comienzo de su Metafísica, asoció el deseo de saber, natural en los hombres, con el asombro que produce reconocer que las cosas suceden; y así lo comprendieron algunos filósofos contemporáneos como Husserl, quien nos pide a los que comenzamos a filosofar que nos olvidemos todo lo que sabemos y que simplemente, abramos los ojos al mundo que sucede a nuestro alrededor. 

EL SABER HUMANO

La palabra saber tiene muchas significaciones.  Se ha dicho en términos generales, que consiste en conocer las cosas con certeza, es decir, con un conocimiento firme y suficiente.  Más correctamente el filósofo alemán Inmmanuel Kant, lo define como “el asentimiento suficiente, tanto desde el punto de vista subjetivo, es decir, desde el sujeto que observa, como desde el punto de vista objetivo, es decir desde el fenómeno que se deja observar”.  El saber se distingue de la ignorancia, que es una ausencia de conocimiento, y de la opinión, que es un conocimiento probable al cual no se le presta asentimiento subjetivo ni objetivo, por lo cual lo expresamos diciendo: creo que, pienso que, me parece…  La palabra saber designa entonces un conjunto de conocimientos ciertos, que deben ser establecidos de forma racional y organizados con una estructura lógica.

La forma más común de clasificar el saber lo divide en universal y particular: el saber particular busca el conocimiento de un sector limitado de la realidad, corresponde a las ciencias particulares tales como la biología, la botánica, la medicina…  El saber universal busca un conocimiento cierto de la realidad total, como por ejemplo, el conocimiento de qué es el bien y el mal, lo justo o lo injusto…  A estas inquietudes responden: i. El saber religioso constituido por los principios y conocimientos que fundamentan el conjunto doctrinal de una religión, del cual participan todas las personas que lo profesan; ii.  El saber popular constituido como fruto de la conciencia colectiva que se formó a lo largo de la historia, a través de las experiencias individuales o del pueblo.  Lo reconocemos en refranes como: “no por mucho madrugar amanece más temprano”; iii.  El saber filosófico se presenta por el origen de las cosas o primeros principios, con el fin de descubrir el sentido y la explicación de lo que ocurre a nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos.  El desarrollo de la racionalidad en el hombre es el fruto de un largo proceso biológico que le permitió tomar conciencia de si y luego dominar la naturaleza.  Ese proceso recibe el nombre de hominización, a partir del cual se le entregó al hombre la responsabilidad de administrar el mundo de un modo inteligente.  La filosofía es el medio que le permite al hombre tomar conciencia de su responsabilidad con el mundo y consigo mismo.

DEL MITO A LA RAZÓN

En un comienzo los hombres explicaron los fenómenos de la naturaleza atribuyéndolos a los dioses.  Este tipo de explicaciones recibió el nombre de mitos.  Posteriormente buscaron explicar estos mismos fenómenos de una forma más racional y satisfactoria.  Así comenzó a surgir la filosofía.  En la antigüedad es imposible deslindar con claridad el terreno del mito, del terreno de la filosofía.  Sin embargo, se puede decir que la filosofía surgió en Grecia, la India y Egipto, de un grupo de hombres que se preocuparon por la búsqueda de explicaciones racionales a los fenómenos.  Las respuestas que lograron les ayudaron a comprender la naturaleza y a restarle valor a los mitos, originando un proceso de desmitificación.  Estos grupos comenzaron a buscar lo esencial, no ya en la causa externa a los fenómenos, sino en ellos mismos.  La búsqueda del principio originario de los fenómenos de la naturaleza, fue el primer gran problema que abordaron los diversos autores griegos.  Este principio fue denominado por algunos como arjé.  A pesar de todo la desmitificación no fue completa, algunos de los primeros filósofos mantuvieron elementos de los mitos tradicionales.

Las creencias y el modo de pensar de los pueblos orientales influyeron sobre el pensamiento griego.  Por ejemplo, en la época de Aristóteles se aceptaba comúnmente que las ciencias matemáticas provenían de Egipto y que la astronomía provenía de los maestros babilónicos.  La influencia china e hindú también aparece en los mitos griegos, sobe todo en lo que tiene que ver con el origen y la constitución del mundo.  La cultura griega se desarrolló desde el año 1300 a. de C., y fue conformándose hasta llegar a su esplendor hacia el año 400 a. de C.  Al unificarse con la cultura romana generó en Occidente un poderoso desarrollo intelectual a partir del cual se consolidó la economía, la política y la religión.  La filosofía se convirtió así en la base del desarrollo cultural que guío al mundo en la época antigua y se reconoce en la historia como la época grecorromana.  El nacimiento de la filosofía griega fue el fruto de muchas circunstancias: La ubicación geográfica: la filosofía griega se originó en las colonias portuarias de la costa asiática del mar Egeo, como Efeso y  Mileto; el ambiente cultural: esta ubicación privilegiada favoreció un clima de intercambio no sólo comercial sino intelectual.  Los pueblos griegos pudieron familiarizarse con conocimientos de diversas culturas y cuestionarse su forma de ver el mundo; la organización social: la sociedad estaba organizada alrededor de la polis.  Cada uno de los ciudadanos libres de la polis estaba en capacidad de ejercer sus derechos políticos y, en esta medida, las decisiones eran tomadas con la participación de todos los ciudadanos.

Bibliografía:
VALERO, Carlos Arturo, GALINDO, Luis Eduardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé de Bogotá. Pág. 11 - 15; 2000.

Actividades:
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Con base en la información del texto, responder:
1.    ¿En qué se diferencia la filosofía de la ciencia?
2.    ¿Qué nos permite la filosofía?
3.    ¿Por qué razón podemos afirmar que la filosofía se origina en el asombro?
4.    ¿Qué tipo de saber es más valioso?  ¿Por qué?
5.    ¿Todos los tipos de conocimiento responden de la misma forma a las inquietudes del hombre?  ¿Por qué?  


lunes, 5 de noviembre de 2012

Psicología


PSICOLOGÍA

Se solía considerar la psicología como un tratado de la filosofía, pues se identificaba con temas pertenecientes al campo de la epistemología y la antropología.  Cuando en el siglo XIX surgieron las ciencias humanas, la psicología, antes que ninguna otra, se erigió como una ciencia autónoma y se desligó, por sus procedimientos y  propósitos, de la filosofía.  Sin embargo, la separación entre una y otra nunca ha sido muy clara.     

HISTORIA DE LA PSICOLOGIA
CONTEXTO

El hombre siempre ha sentido la necesidad de explicarse por qué las personas actúan de determinada forma y no de otra, y cuáles son las causas o motivos de dichas acciones.  De esta necesidad nació la psicología.  En la historia de la psicología se pueden distinguir dos etapas o periodos: Primero, la etapa precientífica, es decir, la época en que la psicología estuvo vinculada a la filosofía y a las conclusiones que acerca del comportamiento humano fueron dadas por la reflexión de los filósofos.  Segundo,  la etapa científica, cuando se empezó a hacer uso del método científico para analizar la conducta humana, a través de la observación y cuantificación de casos.  La psicología se separó de la filosofía y se autopostuló como una ciencia, a pesar de que aún no ha podido vencer ciertos obstáculos, como la definición de su objeto de estudio, en cuanto a que tanto el hombre, como su naturaleza interior, no son susceptibles de definir y catalogar de una forma definitiva, a diferencia de los elementos matemáticos o la estructura de los elementos de la naturaleza.

LA ETAPA PRECIENTÍFICA

La filosofía siempre ha dado su opinión acerca del comportamiento.  Algunos de los más importantes aportes a propósito se hallan en las ideas de tres grandes pensadores: Aristóteles, Santo Tomás de Aquino y René Descartes.  Aristóteles consideraba al hombre como un ser integrado de cuerpo y alma, elementos que conforman una sola sustancia.  El cuerpo no puede moverse por sí solo, necesita del alma o psique para poder hacerlo.  Por esto Aristóteles afirmó que el cuerpo está en potencia mientras el alma está en acto.  El alma o psique del hombre es racional y tiene la capacidad de conocer y la capacidad de actuar en busca de un fin.  Santo Tomás de Aquino consideraba que el hombre es un cuerpo animado que actúa a través de diversas facultades: vegetativas, sensitivas y racionales.  El cuerpo realiza actividades orgánicas o materiales, tales como las vegetativas y sensitivas, en tanto que el alma tiene la facultad del entendimiento y la voluntad.  René Descartes sostenía que el alma y el cuerpo son entidades diferentes, que están unidas accidentalmente.  El cuerpo funciona de forma mecánica mientras la mente tiene la capacidad de comprender y decidir.

ETAPA CIENTÍFICA 

Se inició en 1879, cuando Wilhem Wundt fundó el primer laboratorio experimental de psicología.  A partir de este momento se fundaron escuelas psicológicas que estudian el comportamiento del hombre desde diversos aspectos.  La escuela estructuralista fue fundada por Wundt en 1879, cuando en su laboratorio empezó a medir todo lo que podía ser medible en la mente humana, es decir, la intensidad de las emociones, de los sentimientos o de las pasiones; la cantidad de imágenes, de recuerdos o de sensaciones que podía contener una percepción; el umbral de la sensibilidad táctil, visual o auditiva, etc.  Esta escuela, para explicar la conducta, se dedicó al estudio de los procesos mentales como la sensación, la percepción, la asociación y la atención.  Para ello utilizó la técnica de estimular a personas previamente adiestradas, quienes deberían narrar más adelante la experiencia vivida en su interior.  Esta técnica fue llamada introspección porque trataba de indagar lo que ocurría en el interior de la persona durante el experimento y las estructuras mentales que elaboraba.  Wundt y sus colaboradores llegaron a la conclusión de que la conducta humana es producto de la combinación de sensaciones y sentimientos.  En el año de 1913, el psicólogo John Watson funda la escuela conductista y propone que la psicología para poder explicar el comportamiento, debía estudiar la conducta del hombre, ya que es lo único que podemos observar en las personas.  Aspectos tales como las ideas de una persona, sus verdaderos sentimientos y sus impresiones son cosas que no podemos observar.  El método de los conductistas consistía en estimular algunos animales para provocar respuestas.  Según esta escuela esas respuestas son la conducta de los organismos en general,  y por lo tanto podrían ilustrar el comportamiento humano.  Los conductistas llegaron a tres conclusiones: i. Las conductas complejas no son más que respuestas que el hombre da a su medio ambiente y a las condiciones que éste le impone; ii. Las conductas que aprende el hombre superan la conducta instintiva; iii.  Las diferencias entre el hombre y los animales son solamente de grado.  Por eso, las conclusiones que se saquen de la experimentación con animales se pueden aplicar a la conducta humana.

La escuela de la Gestalt, aparece en 1933 cuando los psicólogos alemanes W. Kohler, M. Wertherimer y K. Kofka  desarrollaron una nueva teoría sobre el comportamiento humano y la forma como el hombre adquiere conocimientos.  Estos psicólogos no estaban de acuerdo con los conductistas, quienes decían que el organismo reacciona a un estímulo único.  Para ellos, el organismo responde a una configuración compleja de estimulaciones.  Estas configuraciones se manifiestan en una forma determinada o Gestalt.  El método utilizado por esta escuela consistía en observar de una manera ingenua y espontánea al hombre y la forma como se relaciona con su medio ambiente.  Este método recibió el nombre de fenomenológico, ya que analizaba los fenómenos o hechos de la conducta del hombre si preparar previamente a la persona.  El psicoanálisis es la escuela fundada en 1915 por el médico neurólogo vienés Sigmund Freud.  Después de haber realizado numerosas experiencias clínicas con pacientes histéricos, Freud llegó a la conclusión de que la conducta del hombre no puede explicarse estudiando solamente su pensamiento, sino que el comportamiento también está regulado por ciertas fuerzas ocultas, muy poderosas, que escapan por completo al control de la razón.  Esas fuerzas ocultas se hallan en una zona oscura de la personalidad del hombre, llamada el inconsciente.  A partir de este descubrimiento, Freud explica la constitución de la personalidad humana y llega a las siguientes conclusiones: 1. La personalidad está integrada por tres sistemas: primero, el inconsciente, en donde se hallan los instintos recibidos por herencia o mediante experiencias individuales acumuladas desordenadamente.  Los instintos que supuestamente predominan sobre los demás son el de auto conservación y el impulso sexual.  El segundo es el preconsciente que, aunque es una parte del inconsciente, se diferencia de éste en que tiene sus contenidos ordenados; allí se hallan las experiencias reprimidas de la conciencia.  el consciente, que está integrado por todas aquellas tendencias y representaciones presentes a nuestra conciencia.  2. La forma como el hombre actúa se halla determinada por tres mecanismos: el ello, que es la parte instintiva y busca satisfacción de necesidades e impulsos.  El yo, que es el que conecta al individuo con su medio ambiente.  Y el súper-yo que está constituido por las normas sociales de comportamiento.
Bibliografía:
ARCHILA RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé de Bogotá. Pág. 236 - 238; 2000.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente planteamiento: Explicar la siguiente frase: Las conductas complejas no son más que sumas de reflejos condicionados.
2.    Describir las características de las etapas históricas de la psicología
3.   La respuesta al punto 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 23 de Noviembre/2012.


domingo, 26 de agosto de 2012

Origen del Conocimiento


ORIGEN DEL CONOCIMIENTO
LA PREGUNTA POR EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO
La filosofía moderna le dio un giro tan radical a la consideración del conocimiento, que Kant no dudó en compararlo con el cambio de modelo cosmológico copernicano frente al tolemaico.  El cambio consistía en que en vez de considerar el acto de conocer como una abstracción, en donde la mente se adecúa a las cosas, los modernos intentaron fundamentar el conocimiento en el sujeto que conoce.  Este cambio se inspiró en las ciencias experimentales que se desarrollaron al final de la Edad Media, y se consolidó en la postulación de diversos modelos del conocimiento.  Los principales planteamientos sobre el origen del conocimiento fueron:
·         Los primeros científicos: Copérnico, Brahe, Kepler y Galileo, quienes generaron una nueva forma de comprender la astronomía a partir de la observación y la experimentación.
·         El racionalismo cartesiano: para Descartes, el único camino posible para el conocimiento era la búsqueda de un principio evidente por sí mismo, es decir, que no necesitara ser explicado y desde el cual se pudiera generar todo un sistema de conocimiento.
·         El empirismo: sólo son verdaderos los conocimientos que provienen de la experiencia, y por ello el camino para precisar cuales conocimientos son válidos y cuales no, es determinar la forma como se construyen nuestros conocimientos.  Sus representantes son: Jhon Locke, George Berkeley y David Hume.

LAS PRIMERAS TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO
Fueron los empiristas ingleses quienes determinaron por primera vez teorías del conocimiento específicas, que se postularon como imprescindibles para cualquier filosofía que se pretendiera como verdadera.  Los empiristas tenían en común la aceptación de las posturas del cartesianismo, pero su preocupación principal era cómo salir del yo que piensa, es decir, determinar de dónde salían las ideas que este sujeto crea.  La respuesta que dieron fue la experiencia.  No hay en absoluto ideas innatas, anteriores a la experiencia, sino que todo conocimiento es posterior a ésta.  Como fundador de la teoría del conocimiento debe considerarse a Jhon Locke, quien en su obra Ensayo sobre el entendimiento humano, aparecida en 1690, trata de un modo sistemático las cuestiones del origen, la esencia y la certeza del conocimiento humano, con el fin de determinar su estructura interior.  Locke realizó observaciones sicológicas para determinar cómo se construye el conocimiento, y sus resultados fueron la base de los análisis posteriores de Berkeley y Hume.  Es necesario tener en cuenta que el racionalismo y el empirismo significaron, en conjunto, el abandono del modo natural de pensar, es decir, del realismo.  Por eso debemos fijarnos en los contenidos de las diferentes propuestas de modelos explicativos del conocimiento que se generaron en la filosofía moderna y que ocupan a la filosofía hasta nuestros días.

MODELOS EXPLICATIVOS
El empirismo postuló que el conocimiento verdadero es posible, siempre y cuando se acepte que sólo procede de la experiencia.  Pero una vez se acepta la posibilidad del conocimiento, se hace necesaria su explicación.  Esta cuestión tuvo inicialmente dos soluciones:

REALISMO
Para el realismo, en el proceso del conocimiento las cosas tienen primacía.  Estas constituyen el asunto en torno al cual se explica y comprende el conocimiento.  El realismo defiende que la realidad existe por sí misma.  Las cosas son el objeto inmediato del conocimiento y, gracias a la adecuación, se conocen en sí mismas.  Eso ha generado un objetivismo, puesto que los dos miembros de la actividad cognoscitiva, el sujeto y el objeto, se considera que el último es el más importante.  Esto implica que el realista supone la existencia del mundo, independientemente del sujeto que lo perciba.  Por lo tanto, la capacidad cognitiva del sujeto es básicamente receptiva y pasiva.  El conocimiento se obtiene gracias a una aptitud natural, espontánea y confiada en las facultades del conocimiento.  Los principales exponentes del realismo son, en su mayoría, neokantianos, para quienes la posibilidad del conocimiento no depende, necesariamente, de conceptos o categorías que la conciencia le impone a la realidad, como dicen los idealistas.  En este aspecto sobresale Nicolai Hartmann.

IDEALISMO
Para el idealismo, en cambio, la realidad no existe independientemente del sujeto que la conoce.  Frente a la prioridad de las cosas del realismo, el idealismo afirma la prioridad de la conciencia.  Para el idealista, es indudable la existencia de la conciencia: podremos dudar de lo que conocemos (los objetos), pero no de que estamos conociendo.  El conocimiento se da en cuanto los objetos se adaptan al sujeto, a la forma de la razón.  Por lo tanto, el conocimiento de los objetos , depende de nuestra forma de conocer.  Para el idealismo, el objeto inmediato del conocimiento son las ideas.  La actividad de nuestra facultad de conocimiento es activa, voluntaria, crítica y procede de manera artificial o creativa, en donde las cosas se conocen en la medida en que son filtradas o aprehendidas por dicha facultad.  Esto ha generado un fenomenalismo, según el cual, lo que se conoce de las cosas no es lo que son en sí –el noumeno-, sino como se nos manifiestan, o sea, el fenómeno.  Sin duda, el principal exponente del idealismo es Descartes, pueden considerarse otros pensadores, como Inmanuel Kant y su determinación del conocimiento a priori y por lo tanto, de la distinción entre fenómeno y noumeno.  Para Kant, el conocimiento surge de los conceptos que elaboramos mezclando los elementos que provienen de la experiencia con aquellos que aporta a priori el sujeto.  Vale resaltar también a Hegel, para quien lo único real es el pensamiento, es decir, los conceptos que elabora el intelecto al tomar conciencia de los cambios que se dan en las cosas.  Por lo tanto, el conocimiento sólo es posible en la lógica o ciencia de lo absoluto.

FENOMENOLOGÍA Y HERMENÉUTICA
·          El punto de partida de la fenomenología es la escisión entre realismo e idealismo.  La fenomenología pretende conocer lo que las cosas son en su puro darse en la conciencia.  Por lo tanto, al igual que los idealistas, da prioridad a la conciencia, pero a diferencia de ellos, considera que los objetos no se adaptan  al sujeto, sino que sólo se le manifiestan.  De allí que propongan que para conocer hay que despojarse de todos los prejuicios, teorías e interpretaciones y mediante un tipo de abstracción llamada reducción, llegar a lo universal y esencial de todo fenómeno, a la manera de los realistas.
·         La hermenéutica contemporánea, postulada por H. G. Gadamer, discípulo de Husserl, propone, por su parte, una actitud fenomenológica con respecto al conocimiento, que sin embargo, guarda sus diferencias con la fenomenología.  Principalmente, la hermenéutica pretende comprender las acciones humanas y la realidad histórica, interpretando los acontecimientos en su singularidad, tratando de captar su sentido.  De allí que la hermenéutica afirme que no hay hechos sino interpretaciones, y que para comprender, es necesario caer en cuenta de que la conciencia no está aislada, no es un ente, sino que se encuentra situada e influenciada por un momento histórico, una cultura, unas costumbres y sobre todo, condicionada por el lenguaje por el que se expresa.  La hermenéutica se opone a la fenomenología en la consideración de los prejuicios, pues los considera como parte del conocimiento y, por lo tanto, es improbable una razón pura, pues cualquier razón se encuentra condicionada por los prejuicios o por las circunstancias históricas o culturales.

FILOSOFÍA ANALÍTICA    
Frente al idealismo, Wittgenstein realizó una reducción de la filosofía a problemas del lenguaje, naciendo lo que se ha denominado filosofía del lenguaje.  Su punto de partida fue la afirmación de que la mayoría de los problemas filosóficos se deben a ambigüedades y confusiones lingüísticas.  Por lo que propone como objeto primero de la filosofía un análisis riguroso del lenguaje, que aclare los problemas relativos a su estructura, su utilización y, por lo tanto, el conocimiento del mundo que se desprende de esta utilización.   La tesis principal de Wittgenstein es que el lenguaje es la mediación esencial del pensamiento.  Esto significa que la constitución misma del pensamiento tiene lugar en el medio lingüístico.  Los términos del lenguaje son los que determinan el pensamiento, y por lo tanto, el conocimiento.  La expresión del mundo que se hace a través de categorías, conceptos, modismos y reglas gramaticales no son propiedades de las cosas, ni adecuaciones de los fenómenos a la razón, sino puros términos lingüísticos que determinan nuestras posibilidades de pensar.  Las palabras no son expresión de los pensamientos, sino que los pensamientos mismos no son más que palabras o conceptos lingüísticos y, por lo tanto, la visión que nos creamos del mundo es lingüística.  Por lo tanto, el papel de la filosofía no es otro que encontrarle sentido a las proposiciones, o en otras palabras, determinar cómo se construye el sentido en el uso del lenguaje.     

Referencias Bibliográficas

ARCHILA RUIZ, Leonardo, SERRANO LÓPEZ Guillermo y TORREGROSA, Enver y Otros.  Filosofía 10º, 2ª edición, Santafé de Bogotá, Editorial Santillana, 2000.  Páginas: 223-225.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Cuál es el objeto de conocimiento de la hermenéutica? ¿Por qué?
2.    ¿Cuál debe ser la primera labor de la filosofía según Wittgenstein?
3.   La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 14 de Septiembre/2012.