martes, 22 de mayo de 2012

El Conocimiento

 EL CONOCIMIENTO  

UNA INQUIETUD DE SIEMPRE
¿Cómo funciona el pensamiento?
El hombre siempre se ha preocupado por el conocimiento de lo que le rodea.  A través de su inteligencia, ha cuestionado la naturaleza y ha tratado de comprenderla dando diversas respuestas.  Las primeras respuestas que el hombre dio a sus preguntas sobre la naturaleza fueron de carácter mítico, pero al nacer la filosofía, el hombre se planteó un nuevo camino para lograr el conocimiento de lo que le rodeaba, el camino de la reflexión racional.  A través de la historia de la reflexión filosófica, se hace evidente la preocupación por resolver dos problemas fundamentales: el problema del ser y el problema del conocimiento, que ha sido llamado gnoseología o teoría del conocimiento.  Esta se ocupa de esclarecer los diversos elementos y problemas que rodean el conocer y el fin que con él se persigue, la verdad.  Normalmente, estos dos problemas han sido considerados conjuntamente, pues para algunas posturas filosóficas, la investigación por el ser implica la investigación por el conocimiento del ser.  Esta postura ha desembocado en la consideración de la gnoseología como parte de la ontología.   En cambio, ha sido una particularidad de la filosofía moderna considerar la gnoseología como una disciplina independiente, desde la cual se ha llegado, en ocasiones, a negar la propia ontología.

ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO
El hombre posee la capacidad de percibir y conocer todo aquello que le rodea: a través de sus sentidos percibe lo que su entorno le ofrece, las cosas para observar, ver, tocar, oler, etc.  Con estas cosas constituye el conocimiento sensible.  Por medio de su inteligencia el hombre elabora conceptos, organiza y estructura su pensamiento, a partir de la percepción que experimenta por los sentidos.  El conjunto de estas elaboraciones constituye el conocimiento racional.  En la tarea del conocimiento es necesario tener en cuenta tres aspectos fundamentales: el sujeto que conoce –el hombre-, el objeto que es conocido –la realidad-, y la representación –que es la imagen que se hace el sujeto del objeto, con sus sentidos o con su inteligencia-.  Cada uno de ello aporta diversos elementos en la construcción del conocimiento: El objeto que se deja conocer aporta formas, colores, texturas, etc.; El sujeto que conoce observa, relaciona, experimenta, compara, elabora conceptos, etc.; La representación, que se convierte en el objeto interiorizado en el sujeto, al que se aplicará la facultad intelectiva en búsqueda del conocimiento.    La relación entre ellos es una correlación en la que el sujeto sólo es sujeto par un objeto y el objeto sólo es objeto para un sujeto.  La función del sujeto consiste en aprehender al objeto y crearse una representación de éste; la función del objeto es dejarse aprehender y ser comprendido por el sujeto.

LOS PROBLEMAS DEL CONOCIMIENTO

LAS PREGUNTAS POR EL CONOCIMIENTO
Ciencia...¿único saber humano?
Si la reflexión filosófica consiste en la búsqueda del conocimiento, entonces se hace necesario verificar la validez del mismo.  Los diversos problemas que presenta la gnoseología tienen como objetivo definir la validez del conocimiento.  Las preguntas fundamentales que se plantean en este sentido podemos agruparlas así: ¿Es posible el conocimiento? ¿Es el conocimiento universal? ¿Hay otra forma de conocer distinta a la universal? o ¿la búsqueda del conocimiento total y universal es una simple ilusión humana?; ¿En dónde se origina el conocimiento? ¿El conocimiento es fruto de las posibilidades de la razón humana? ¿Tiene su origen en la experiencia sensible? o ¿hay otra forma de obtener el conocimiento?; ¿Cuál es la esencia del conocimiento? ¿Es el objeto un elemento pasivo que se deja conocer? ¿Es el sujeto el que le imprime la validez al conocimiento? ¿Qué aportan el sujeto y el objeto al conocimiento?  La filosofía sumió hasta el siglo XVI estos interrogantes, brindando diversas respuestas al interior de concepciones totales de la filosofía, que tenían en común el hecho de someter los asuntos del conocimiento a temas más generales, como sucedía con la filosofía medieval y la supremacía de los asuntos teológicos sobre otros.  Pero al nacer las ciencias modernas, apareció una nueva perspectiva del problema que determinaría un ámbito propio para los problemas del conocimiento, y una dedicación casi exclusiva de la filosofía a la resolución de dichos problemas. 

EL CONOCIMIENTO FILOSÓFICO Y EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
´Filósofos
El nacimiento de las ciencias modernas en el siglo XVI planteó una nueva forma de ver la naturaleza, haciendo que la filosofía dejara de ser la única ciencia válida y aceptada.  Estas dos posiciones se distancian claramente, al plantear el carácter de sus conocimientos, por las siguientes razones: La filosofía pretende alcanzar un saber universal de toda la realidad, es decir, un conocimiento que pueda ser aplicado universalmente a todos los seres, objetos y elementos que integran el mundo humano: así, por ejemplo, el conocimiento de lo que es el bien y el mal tiene carácter universal porque puede aplicarse a todo.  Por medio de dicho conocimiento podemos opinar si algo como una idea, un gobierno, etc., es bueno o malo.  Las ciencias, por su parte, pretenden alcanzar un conocimiento particular de la realidad, por ejemplo, a la botánica sólo le corresponde el estudio de los vegetales,  y a la lingüística sólo el estudio del lenguaje.  Esta distinción corresponde a las tareas propias de cada disciplina, pero con el desarrollo científico, la filosofía tomó como modelo a la ciencia e intentó aplicar a sus tareas los métodos y procedimientos de la matemática, de los cuales ya se había servido la ciencia.

LA CRÍTICA AL CONOCIMIENTO

CONTEXTO
El problema del conocimiento fue abordado por las ciencias modernas de forma objetiva, es decir, considerando el objeto que se pretende conocer separado del sujeto que intenta conocerlo.  Esta nueva forma de comprender el conocimiento llevó a la filosofía a realizar una crítica del conocimiento.  La pregunta fundamental se dirigió a cómo está constituido el conocer, el juzgar, el apreciar las cosas reales, pues no podemos afirmar nada de la realidad, sin tener en cuenta que el conocimiento que tenemos, y que consideramos como real, puede no serlo para otros.

LAS CIENCIAS  MODERNAS
A partir del nacimiento de las ciencias positivas, el conocimiento se particularizó, es decir, se olvidó de la pretensión de un conocimiento universal y segmentó la realidad para poderla conocer.  Las ciencias, entonces, ya no estudiaban la realidad en su totalidad, sino que cada ciencia estudiaba un objeto en particular, con un método y unos procedimientos propios, y todas las ciencias conformaban un sistema que nos permitiría el conocimiento de la realidad.   La independencia y la autonomía de las ciencias al generar sus propios esquemas de conocimiento, sus leyes y métodos, fueron creando una competencia con respecto a la filosofía.  Los grandes cambios sociales y culturales que generó la ciencia gracias a su  aplicabilidad y utilidad, como en el caso de la industria pesada y su gran impacto en la sociedad contemporánea, fueron relegando la filosofía a un segundo plano.
  
EL PROBLEMA DE LA REALIDAD
Matemáticas: lenguaje científico
Es evidente que el avance generado por las ciencias significa un aporte trascendental e importante para el desarrollo del mundo y del hombre.  Pero, a la vez debemos reconocer que se trata de un aporte ambivalente o contradictorio porque, en muchos casos, los adelantos científicos han significado un empobrecimiento de la dimensión humana del hombre.  No siempre la técnica y la productividad han representado un desarrollo social y cultural, en cambio, han ido conduciendo al hombre a la pérdida de sentido, al automatismo, a crear una sociedad de consumo y a un mercantilismo inhumano.  Ante esta contradicción, la filosofía genera una reflexión crítica del conocimiento, buscando el auténtico significado de las ciencias modernas y de la técnica como instrumentos al servicio del desarrollo humano, de la sociedad y del mundo.  Por ello es vital que la filosofía mantenga su pretensión de saber universal, que nos permita orientar y dar sentido al conocimiento particular que obtenemos por las ciencias.  La existencia, el sentido de la vida, son objetos del mundo real y por ello sólo una visión unitaria, universal de todo lo que llamamos realidad, nos va a permitir un conocimiento real y veraz.

Bibliografía:
ARCHILA RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé de Bogotá. Pág. 207 - 209; 2000.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Cuál conocimiento consideras más importante, el filosófico o el científico? ¿Por qué?
2.    ¿En qué se diferencian la filosofía y la ciencia?
3.   La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 12 de Junio/2012.