EL CONOCIMIENTO
UNA INQUIETUD DE
SIEMPRE
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| ¿Cómo funciona el pensamiento? |
El
hombre siempre se ha preocupado por el conocimiento de lo que le rodea. A través de su inteligencia, ha cuestionado
la naturaleza y ha tratado de comprenderla dando diversas respuestas. Las primeras respuestas que el hombre dio a
sus preguntas sobre la naturaleza fueron de carácter mítico, pero al nacer la
filosofía, el hombre se planteó un nuevo camino para lograr el conocimiento de
lo que le rodeaba, el camino de la reflexión racional. A través de la historia de la reflexión
filosófica, se hace evidente la preocupación por resolver dos problemas
fundamentales: el problema del ser y el problema del conocimiento, que ha sido
llamado gnoseología o teoría del conocimiento.
Esta se ocupa de esclarecer los diversos elementos y problemas que
rodean el conocer y el fin que con él se persigue, la verdad. Normalmente, estos dos problemas han sido
considerados conjuntamente, pues para algunas posturas filosóficas, la investigación
por el ser implica la investigación por el conocimiento del ser. Esta postura ha desembocado en la
consideración de la gnoseología como parte de la ontología. En cambio, ha sido una particularidad de la filosofía
moderna considerar la gnoseología como una disciplina independiente, desde la
cual se ha llegado, en ocasiones, a negar la propia ontología.
ELEMENTOS DEL
CONOCIMIENTO
El
hombre posee la capacidad de percibir y conocer todo aquello que le rodea: a
través de sus sentidos percibe lo
que su entorno le ofrece, las cosas para observar, ver, tocar, oler, etc. Con estas cosas constituye el conocimiento sensible. Por medio de su inteligencia el hombre elabora conceptos, organiza y estructura su
pensamiento, a partir de la percepción que experimenta por los sentidos. El conjunto de estas elaboraciones constituye
el conocimiento racional. En la tarea del conocimiento es necesario
tener en cuenta tres aspectos fundamentales: el sujeto que conoce –el hombre-,
el objeto que es conocido –la realidad-, y la representación –que es la imagen
que se hace el sujeto del objeto, con sus sentidos o con su inteligencia-. Cada uno de ello aporta diversos elementos en
la construcción del conocimiento: El
objeto que se deja conocer aporta formas, colores, texturas, etc.; El sujeto que conoce observa,
relaciona, experimenta, compara, elabora conceptos, etc.; La representación, que se convierte en el objeto interiorizado en
el sujeto, al que se aplicará la facultad intelectiva en búsqueda del
conocimiento. La relación entre ellos
es una correlación en la que el sujeto sólo es sujeto par un objeto y el objeto
sólo es objeto para un sujeto. La
función del sujeto consiste en aprehender al objeto y crearse una
representación de éste; la función del objeto es dejarse aprehender y ser
comprendido por el sujeto.
LOS PROBLEMAS DEL
CONOCIMIENTO
LAS PREGUNTAS POR EL
CONOCIMIENTO
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| Ciencia...¿único saber humano? |
Si
la reflexión filosófica consiste en la búsqueda del conocimiento, entonces se
hace necesario verificar la validez del mismo.
Los diversos problemas que presenta la gnoseología tienen como objetivo
definir la validez del conocimiento. Las
preguntas fundamentales que se plantean en este sentido podemos agruparlas así:
¿Es posible el conocimiento? ¿Es el
conocimiento universal? ¿Hay otra forma de conocer distinta a la universal? o
¿la búsqueda del conocimiento total y universal es una simple ilusión humana?; ¿En dónde se origina el conocimiento? ¿El
conocimiento es fruto de las posibilidades de la razón humana? ¿Tiene su origen
en la experiencia sensible? o ¿hay otra forma de obtener el conocimiento?; ¿Cuál es la esencia del conocimiento? ¿Es
el objeto un elemento pasivo que se deja conocer? ¿Es el sujeto el que le
imprime la validez al conocimiento? ¿Qué aportan el sujeto y el objeto al
conocimiento? La filosofía sumió hasta
el siglo XVI estos interrogantes, brindando diversas respuestas al interior de
concepciones totales de la filosofía, que tenían en común el hecho de someter
los asuntos del conocimiento a temas más generales, como sucedía con la
filosofía medieval y la supremacía de los asuntos teológicos sobre otros. Pero al nacer las ciencias modernas, apareció
una nueva perspectiva del problema que determinaría un ámbito propio para los
problemas del conocimiento, y una dedicación casi exclusiva de la filosofía a
la resolución de dichos problemas.
EL CONOCIMIENTO
FILOSÓFICO Y EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
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| ´Filósofos |
El
nacimiento de las ciencias modernas en el siglo XVI planteó una nueva forma de
ver la naturaleza, haciendo que la filosofía dejara de ser la única ciencia
válida y aceptada. Estas dos posiciones
se distancian claramente, al plantear el carácter de sus conocimientos, por las
siguientes razones: La filosofía
pretende alcanzar un saber universal de toda la realidad, es decir, un
conocimiento que pueda ser aplicado universalmente a todos los seres, objetos y
elementos que integran el mundo humano: así, por ejemplo, el conocimiento de lo
que es el bien y el mal tiene carácter universal porque puede aplicarse a
todo. Por medio de dicho conocimiento
podemos opinar si algo como una idea, un gobierno, etc., es bueno o malo. Las
ciencias, por su parte, pretenden alcanzar un conocimiento particular de la
realidad, por ejemplo, a la botánica sólo le corresponde el estudio de los
vegetales, y a la lingüística sólo el
estudio del lenguaje. Esta distinción
corresponde a las tareas propias de cada disciplina, pero con el desarrollo
científico, la filosofía tomó como modelo a la ciencia e intentó aplicar a sus
tareas los métodos y procedimientos de la matemática, de los cuales ya se había
servido la ciencia.
LA CRÍTICA AL
CONOCIMIENTO
CONTEXTO
El
problema del conocimiento fue abordado por las ciencias modernas de forma
objetiva, es decir, considerando el objeto que se pretende conocer separado del
sujeto que intenta conocerlo. Esta nueva
forma de comprender el conocimiento llevó a la filosofía a realizar una crítica
del conocimiento. La pregunta
fundamental se dirigió a cómo está constituido el conocer, el juzgar, el
apreciar las cosas reales, pues no podemos afirmar nada de la realidad, sin
tener en cuenta que el conocimiento que tenemos, y que consideramos como real,
puede no serlo para otros.
LAS CIENCIAS MODERNAS
A
partir del nacimiento de las ciencias positivas, el conocimiento se
particularizó, es decir, se olvidó de la pretensión de un conocimiento
universal y segmentó la realidad para poderla conocer. Las ciencias, entonces, ya no estudiaban la
realidad en su totalidad, sino que cada ciencia estudiaba un objeto en
particular, con un método y unos procedimientos propios, y todas las ciencias
conformaban un sistema que nos permitiría el conocimiento de la realidad. La independencia y la autonomía de las
ciencias al generar sus propios esquemas de conocimiento, sus leyes y métodos,
fueron creando una competencia con respecto a la filosofía. Los grandes cambios sociales y culturales que
generó la ciencia gracias a su aplicabilidad
y utilidad, como en el caso de la industria pesada y su gran impacto en la
sociedad contemporánea, fueron relegando la filosofía a un segundo plano.
EL PROBLEMA DE LA
REALIDAD
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| Matemáticas: lenguaje científico |
Es
evidente que el avance generado por las ciencias significa un aporte
trascendental e importante para el desarrollo del mundo y del hombre. Pero, a la vez debemos reconocer que se trata
de un aporte ambivalente o contradictorio porque, en muchos casos, los
adelantos científicos han significado un empobrecimiento de la dimensión humana
del hombre. No siempre la técnica y la
productividad han representado un desarrollo social y cultural, en cambio, han
ido conduciendo al hombre a la pérdida de sentido, al automatismo, a crear una
sociedad de consumo y a un mercantilismo inhumano. Ante esta contradicción, la filosofía genera
una reflexión crítica del conocimiento, buscando el auténtico significado de
las ciencias modernas y de la técnica como instrumentos al servicio del
desarrollo humano, de la sociedad y del mundo.
Por ello es vital que la filosofía mantenga su pretensión de saber
universal, que nos permita orientar y dar sentido al conocimiento particular
que obtenemos por las ciencias. La
existencia, el sentido de la vida, son objetos del mundo real y por ello sólo
una visión unitaria, universal de todo lo que llamamos realidad, nos va a
permitir un conocimiento real y veraz.
Bibliografía:
ARCHILA
RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé
de Bogotá. Pág. 207 - 209; 2000.
Actividades:
1.
Con
base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente
interrogante: ¿Cuál conocimiento consideras más importante, el filosófico o el científico?
¿Por qué?
2.
¿En
qué se diferencian la filosofía y la ciencia?
4.
Fecha
límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 12 de Junio/2012.



