EL METODO SOCRÁTICO
Uno
de los métodos de indagación filosófica más famosos y reconocidos es el método
socrático de preguntas y respuestas. A continuación
se explica en qué consiste este método y cuál ha sido el legado que nos ha
dejado a nosotros y a la filosofía de nuestro tiempo.
EL PROBLEMA
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| Imágen de Sócrates |
EL CAMINO DE LA
REFUTACIÓN
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| Acróplis de Atenas |
La
palabra griega methodos significa
camino. Así, la filosofía, que es el
método para buscar la verdad, no es otra cosa que un camino para lograr tal
fin. Y todo camino, como el lógico,
tiene etapas: un comienzo, un medio y un final.
La única manera de conocer un camino es recorrerlo, y el camino debe
estar lo suficientemente bien delimitado para que uno no se pierda en la
consecución del objetivo. Para Sócrates,
no hay otro camino para responder a las cuestiones morales que el de dialogar,
haciendo preguntas y respuestas. Miremos
los pasos de este método:
1.
Las
conversaciones establecidas por Sócrates, con sus interlocutores casi siempre
comienzan planteando una pregunta de la forma ¿qué es X? Por ejemplo: ¿qué es la justicia?, ¿qué es la
virtud?, ¿qué es la belleza? A estas
preguntas el interlocutor debe responder dando una definición satisfactoria y
no basta con que enumere ejemplos o casos.
Si, por ejemplo, estamos discutiendo qué es lo bueno, no podemos decir
que lo bueno es vivir como vive el Rey de España, pues nuestra respuesta no
explica por qué otras maneras de vivir no pueden ser consideradas como “buenas”.
2.
A
partir de la respuesta dada por su interlocutor, Sócrates comienza a preguntar
con el fin de aclarar cuál es su pensamiento.
Esto supone que el interlocutor debe responder honestamente diciendo que
es lo que realmente piensa.
3.
Si
en el juego de preguntas y respuestas el interlocutor llega a admitir que cree
verdadera una afirmación que se opone a lo que había dicho anteriormente en la
conversación, Sócrates dice que el interlocutor ha quedado refutado. La tesis admitida en un principio debe ser
considerada falsa, o al menos inconsistente con el conjunto más amplio de
creencias que compartes Sócrates y el interlocutor. El método funciona entonces como un test que
permite saber si una tesis es consistente con un conjunto de tesis
determinadas. El interlocutor puede
terminar entonces en un estado de duda o estupor, o puede aceptar que la tesis
defendida en un comienzo es falsa.
4.
Si
hay alguna tesis que es verdadera, o al menos, como condición indispensable de
su verdad, tanto Sócrates como su interlocutor deben estar de acuerdo en
ella. Puede que la mayoría de las
personas no estén de acuerdo y piensen lo contrario, pero eso no importa, o no
afecta la verdad de lo establecido por el método, pues cuando se trata de
buscar la verdad no interesa cuantas personas piensan lo mismo, sino si lo
pensado está suficientemente argumentado de manera lógica. Esto supone que los dos interlocutores (o
más) deben saber argumentar (inferir conclusiones en el diálogo y reconocer contradicciones).
5.
El
objetivo final es encontrar la verdad. Lo
que es verdad no puede ser refutado jamás, esto es, no hay argumentos válidos
que puedan demostrar lo contrario. Si se discute por discutir o con el simple fin
de exponer la opinión personal evadiendo la crítica, no se está
filosofando. Quien filosofa debe estar
dispuesto a reconocer cuándo se ha equivocado.
Si uno es refutado en el diálogo, debe agradecerle al interlocutor el
haber hecho caer en cuenta de su error, pues le ha generado un beneficio: lo ha
acercado a la verdad.
LA MAYÉUTICA
La
descripción que hemos hecho de lo que hace y dice Sócrates en los diálogos es,
por su puesto, muy general. Pero es
suficiente para hacernos a una idea clara del proceder filosófico
socrático. Platón llamó a este proceder
de varias maneras y lo describió de otras tantas. En algunos diálogos, este método es apodado
como el “arte de dialogar” o dialéctica (del griego dialektiké). Pero así es
como conocemos propiamente al método platónico de indagación, que incluye otros
procedimientos no practicados por Sócrates.
Sin embargo, esto nos revela que Platón era muy consciente de que su
método no era otra cosa que una configuración distinta, más elaborada, del
método de su maestro. En el diálogo Teeteto, Platón nos da, en boca de
Sócrates, una descripción muy sugerente del método practicado por su
maestro. Sócrates compara allí su labor
con la de una mujer que atiende los partos de las otras mujeres: así como la
partera ayuda a otras mujeres a dar a luz niños, Sócrates, el filósofo, ayuda a
los hombres a dar a luz la verdad. La filosofía
el mayéutica. Pero esa dar a luz, como
todo parto, es doloroso, y es muy probable que el interlocutor de Sócrates se
incomode con las preguntas que ponen en cuestión sus creencias. En el mismo diálogo Teeteto, el interlocutor queda perplejo con las preguntas del filósofo.
Sócrates lo tranquiliza diciéndole que
ese estado de perplejidad o admiración es precisamente el origen de la
filosofía. En otro diálogo, el Gorgias,
Polo y Calicles, los interlocutores de turno, se ofenden con el modo de
preguntar de Sócrates y con las conclusiones a los que les hace llegar. Sócrates los acusa de incompetentes para el
diálogo y la refutación, pues no saben reconocer el beneficio que les genera el
ser refutados con el diálogo. Sócrates,
pues, se considera una guía que ayuda a los hombres a encontrar la verdad de la
que están “preñados”. Pero “parir” la
verdad no siempre es fácil ni agradable y para eso hay que estar preparados.
LA CONDENA
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| Muerte de Sócrates |
Según
lo que nos cuenta Platón, y lo que nos cuentan otros, Sócrates murió cuando fue
condenado por la ciudad de Atenas a beber la cicuta. La condena se debió a que fue acusado ante el
tribunal de haber sido “impío” y de “corromper a los jóvenes con sus enseñanzas”. ¿Cómo es posible que uno de los maestros
espirituales de la humanidad, el más famoso delos filósofos, haya sido condenado
a muerte en su propia ciudad por haber cometido delitos contra la moral y la
enseñanza? La razón es simple: lo que
hacía Sócrates molestaba a una parte considerable de los atenienses. ¡Lo sorprendente era que lo único que hacía
Sócrates era preguntar. Las personas
suelen esperar en sus discusiones a que los interlocutores se limiten a exponer
su punto de vista sobre la cuestión a debatir.
Pero cuando se hace preguntas incisivas y se argumenta tratando de
buscar coherencia y claridad en lo afirmado, la gente suele molestarse. Probablemente fue eso lo que le sucedió a
muchas de las personas con las que habló Sócrates. Y en efecto, Sócrates incomodaba, pues a muchos de los interlocutores no les gustaba
que pusiera en cuestión su manera de pensar y su punto de vista. La dificultad se acentuaba con el hecho de
que la mayoría de las preguntas que Sócrates hacía eran sobre temas
morales. A Sócrates lo que le
interesaba, fundamentalmente, era encontrar una verdad moral, esto es, una
verdad que sirviera para la vida y que ayudara a los hombres a ser virtuosos y
felices. Sócrates no buscaba la verdad desinteresadamente,
como si se tratara de una indagación teórica pura, alejada por completo de la
práctica. Por el contrario, él procuraba
encontrar, con la aplicación del método del diálogo, respuestas que le
permitieran a los hombres ser felices. De
hecho, el método mismo, es decir, la práctica de la filosofía, era para él una
manera de ser feliz. Pero muchos
atenienses no lo comprendieron y por eso lo condenaron a muerte. Lo interesante es que Sócrates no eludió la
condena, pues si bien Atenas no creyó en Sócrates, Sócrates sí creyó en
Atenas. Su propósito no era ir en contra
de sus conciudadanos, ni hacerles un mal.
Sócrates nunca pensó que cometía delito alguno ayudándole a los hombres
a encontrar la verdad, aunque se incomodaran.
Le parecía más bien que era un error grave ser inconsecuente con su
propia filosofía y no aceptar que sus conciudadanos lo acusaran de haber
cometido una equivocación. Sócrates fue
tan filósofo, en este sentido, que aceptó la condena como un beneficio, así
como esperaba que los otros aceptaran ser refutados en el caso de no hallarse
en la verdad.
LA LECCIÓN
La
lección que nos dejó Sócrates es sencilla de enunciar, pero es evidente que
tiene un alcance enorme. Si vamos a
hacer filosofía, y a buscar respuestas, tenemos que aplicar un método. Sin razonamiento y al azar no es posible
hallar la verdad. Además, si queremos
hallar la verdad, debemos hacerlo entre varios, dialogando y estando siempre
dispuestos a que nos corrijan y nos digan cuando estamos equivocados, evitando
posturas dogmáticas y prepotentes. Debemos
reconocer que cuando alguien competente nos hace caer en cuenta de que nuestras
opiniones y puntos de vista –aunque sean sobre delicados asuntos morales- no
son los más correctos y persistentes, esa persona no está en contra nuestra
sino a nuestro favor: nos está haciendo un beneficio (incluso si llega a
cuestionar nuestro propio modo de vida).
En los debates filosóficos debemos razonar en conjunto para responder
preguntas y aclarar conceptos y no creer que estemos en un combate en el que
buscamos atacar al otro, evitando que el otro nos ataque. La filosofía se presenta entonces como una
actividad necesaria para la vida. Puede que
ponga en cuestión creencias y prácticas que nos son muy queridas o a las que
estamos muy acostumbrados. Pero esto no
debe preocuparnos: son los dolores del parto.
Sócrates nos enseñó con su vida y Platón con su obra que el objetivo
último de la filosofía es encontrar la manera correcta de vivir felices, y su
filosofía es un claro ejemplo de ese modo de vida feliz buscando. Cualquier persona puede notar que esa empresa
no es fácil, pero todos descubrimos que cuando se trata de buscar la felicidad,
no se deben escatimar esfuerzos.
Bibliografía:
ARCHILA
RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé
de Bogotá. Pág. 56 - 59; 2000.
Actividades:
1.
Con
base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente
interrogante: ¿Cuál es la relación entre el ser felices y la filosofía?
2.
Según
el texto: ¿cuál es la lección que Sócrates deja a la humanidad?
4.
Fecha
límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 17 de Agosto/2012.


