ORIGEN DEL
CONOCIMIENTO
LA PREGUNTA POR EL
ORIGEN DEL CONOCIMIENTO
La
filosofía moderna le dio un giro tan radical a la consideración del
conocimiento, que Kant no dudó en compararlo con el cambio de modelo
cosmológico copernicano frente al tolemaico.
El cambio consistía en que en vez de considerar el acto de conocer como
una abstracción, en donde la mente se adecúa a las cosas, los modernos
intentaron fundamentar el conocimiento en el sujeto que conoce. Este cambio se inspiró en las ciencias
experimentales que se desarrollaron al final de la Edad Media, y se consolidó
en la postulación de diversos modelos del conocimiento. Los principales planteamientos sobre el
origen del conocimiento fueron:
·
Los
primeros científicos: Copérnico, Brahe, Kepler y Galileo, quienes generaron una
nueva forma de comprender la astronomía a partir de la observación y la
experimentación.
·
El
racionalismo cartesiano: para Descartes, el único camino posible para el
conocimiento era la búsqueda de un principio evidente por sí mismo, es decir,
que no necesitara ser explicado y desde el cual se pudiera generar todo un
sistema de conocimiento.
·
El
empirismo: sólo son verdaderos los conocimientos que provienen de la
experiencia, y por ello el camino para precisar cuales conocimientos son válidos
y cuales no, es determinar la forma como se construyen nuestros
conocimientos. Sus representantes son:
Jhon Locke, George Berkeley y David Hume.
LAS PRIMERAS TEORÍAS
DEL CONOCIMIENTO
Fueron
los empiristas ingleses quienes determinaron por primera vez teorías del
conocimiento específicas, que se postularon como imprescindibles para cualquier
filosofía que se pretendiera como verdadera.
Los empiristas tenían en común la aceptación de las posturas del
cartesianismo, pero su preocupación principal era cómo salir del yo que piensa, es decir, determinar de dónde salían
las ideas que este sujeto crea. La
respuesta que dieron fue la experiencia.
No hay en absoluto ideas innatas, anteriores a la experiencia, sino que
todo conocimiento es posterior a ésta.
Como fundador de la teoría del conocimiento debe considerarse a Jhon
Locke, quien en su obra Ensayo sobre el
entendimiento humano, aparecida en 1690, trata de un modo sistemático las
cuestiones del origen, la esencia y la certeza del conocimiento humano, con el
fin de determinar su estructura interior.
Locke realizó observaciones sicológicas para determinar cómo se
construye el conocimiento, y sus resultados fueron la base de los análisis
posteriores de Berkeley y Hume. Es
necesario tener en cuenta que el racionalismo y el empirismo significaron, en
conjunto, el abandono del modo natural de pensar, es decir, del realismo. Por eso debemos fijarnos en los contenidos de
las diferentes propuestas de modelos explicativos del conocimiento que se
generaron en la filosofía moderna y que ocupan a la filosofía hasta nuestros
días.
MODELOS EXPLICATIVOS
El
empirismo postuló que el conocimiento verdadero es posible, siempre y cuando se
acepte que sólo procede de la experiencia.
Pero una vez se acepta la posibilidad del conocimiento, se hace
necesaria su explicación. Esta cuestión
tuvo inicialmente dos soluciones:
REALISMO
Para
el realismo, en el proceso del conocimiento las cosas tienen primacía. Estas constituyen el asunto en torno al cual
se explica y comprende el conocimiento.
El realismo defiende que la realidad existe por sí misma. Las cosas son el objeto inmediato del
conocimiento y, gracias a la adecuación, se conocen en sí mismas. Eso ha generado un objetivismo, puesto que
los dos miembros de la actividad cognoscitiva, el sujeto y el objeto, se
considera que el último es el más importante.
Esto implica que el realista supone la existencia del mundo,
independientemente del sujeto que lo perciba.
Por lo tanto, la capacidad
cognitiva del sujeto es básicamente receptiva y pasiva. El conocimiento se obtiene gracias a una
aptitud natural, espontánea y confiada en las facultades del conocimiento. Los principales exponentes del realismo son,
en su mayoría, neokantianos, para quienes la posibilidad del conocimiento no
depende, necesariamente, de conceptos o categorías que la conciencia le impone
a la realidad, como dicen los idealistas.
En este aspecto sobresale Nicolai Hartmann.
IDEALISMO
Para
el idealismo, en cambio, la realidad no existe independientemente del sujeto
que la conoce. Frente a la prioridad de
las cosas del realismo, el idealismo afirma la prioridad de la conciencia. Para el idealista, es indudable la existencia
de la conciencia: podremos dudar de lo que conocemos (los objetos), pero no de
que estamos conociendo. El conocimiento
se da en cuanto los objetos se adaptan al sujeto, a la forma de la razón. Por lo tanto, el conocimiento de los objetos
, depende de nuestra forma de conocer.
Para el idealismo, el objeto inmediato del conocimiento son las
ideas. La actividad de nuestra facultad
de conocimiento es activa, voluntaria, crítica y procede de manera artificial o
creativa, en donde las cosas se conocen en la medida en que son filtradas o aprehendidas
por dicha facultad. Esto ha generado un fenomenalismo, según el cual, lo que se conoce de las cosas no es lo
que son en sí –el noumeno-, sino
como se nos manifiestan, o sea, el
fenómeno. Sin duda, el principal
exponente del idealismo es Descartes, pueden considerarse otros pensadores,
como Inmanuel Kant y su determinación del conocimiento a priori y por lo tanto,
de la distinción entre fenómeno y noumeno.
Para Kant, el conocimiento surge de los conceptos que elaboramos
mezclando los elementos que provienen de la experiencia con aquellos que aporta
a priori el sujeto. Vale resaltar
también a Hegel, para quien lo único real es el pensamiento, es decir, los
conceptos que elabora el intelecto al tomar conciencia de los cambios que se
dan en las cosas. Por lo tanto, el
conocimiento sólo es posible en la lógica o ciencia de lo absoluto.
FENOMENOLOGÍA Y
HERMENÉUTICA
· El
punto de partida de la fenomenología es la escisión entre realismo e
idealismo. La fenomenología pretende
conocer lo que las cosas son en su puro darse en la conciencia. Por lo tanto, al igual que los idealistas, da
prioridad a la conciencia, pero a diferencia de ellos, considera que los
objetos no se adaptan al sujeto, sino
que sólo se le manifiestan. De allí que
propongan que para conocer hay que despojarse de todos los prejuicios, teorías
e interpretaciones y mediante un tipo de abstracción llamada reducción, llegar
a lo universal y esencial de todo fenómeno, a la manera de los realistas.
·
La
hermenéutica contemporánea, postulada por H. G. Gadamer, discípulo de Husserl,
propone, por su parte, una actitud fenomenológica con respecto al conocimiento,
que sin embargo, guarda sus diferencias con la fenomenología. Principalmente, la hermenéutica pretende
comprender las acciones humanas y la realidad histórica, interpretando los
acontecimientos en su singularidad, tratando de captar su sentido. De allí que la hermenéutica afirme que no hay
hechos sino interpretaciones, y que para comprender, es necesario caer en
cuenta de que la conciencia no está aislada, no es un ente, sino que se
encuentra situada e influenciada por un momento histórico, una cultura, unas
costumbres y sobre todo, condicionada por el lenguaje por el que se
expresa. La hermenéutica se opone a la
fenomenología en la consideración de los prejuicios, pues los considera como
parte del conocimiento y, por lo tanto, es improbable una razón pura, pues
cualquier razón se encuentra condicionada por los prejuicios o por las
circunstancias históricas o culturales.
FILOSOFÍA ANALÍTICA
Frente
al idealismo, Wittgenstein realizó una reducción de la filosofía a problemas
del lenguaje, naciendo lo que se ha denominado filosofía del lenguaje. Su punto de partida fue la afirmación de que
la mayoría de los problemas filosóficos
se deben a ambigüedades y confusiones lingüísticas. Por lo que propone como objeto primero de
la filosofía un análisis riguroso
del lenguaje, que aclare los problemas relativos a su estructura, su
utilización y, por lo tanto, el conocimiento del mundo que se desprende de esta
utilización. La tesis principal de
Wittgenstein es que el lenguaje es la mediación esencial del pensamiento. Esto significa que la constitución misma del pensamiento tiene lugar en el medio
lingüístico. Los términos del
lenguaje son los que determinan el pensamiento, y por lo tanto, el
conocimiento. La expresión del mundo que
se hace a través de categorías, conceptos, modismos y reglas gramaticales no
son propiedades de las cosas, ni adecuaciones de los fenómenos a la razón, sino
puros términos lingüísticos que determinan nuestras posibilidades de
pensar. Las palabras no son expresión de
los pensamientos, sino que los pensamientos mismos no son más que palabras o
conceptos lingüísticos y, por lo tanto, la visión que nos creamos del mundo es
lingüística. Por lo tanto, el papel de
la filosofía no es otro que encontrarle sentido a las proposiciones, o en otras
palabras, determinar cómo se construye el sentido en el uso del lenguaje.
Referencias
Bibliográficas
ARCHILA RUIZ, Leonardo, SERRANO LÓPEZ
Guillermo y TORREGROSA, Enver y Otros.
Filosofía 10º, 2ª edición, Santafé de Bogotá, Editorial Santillana,
2000. Páginas: 223-225.
Actividades:
1.
Con
base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente
interrogante: ¿Cuál es el objeto de conocimiento de la hermenéutica? ¿Por qué?
2.
¿Cuál
debe ser la primera labor de la filosofía según Wittgenstein?
4.
Fecha
límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 14 de Septiembre/2012.