lunes, 5 de noviembre de 2012

Psicología


PSICOLOGÍA

Se solía considerar la psicología como un tratado de la filosofía, pues se identificaba con temas pertenecientes al campo de la epistemología y la antropología.  Cuando en el siglo XIX surgieron las ciencias humanas, la psicología, antes que ninguna otra, se erigió como una ciencia autónoma y se desligó, por sus procedimientos y  propósitos, de la filosofía.  Sin embargo, la separación entre una y otra nunca ha sido muy clara.     

HISTORIA DE LA PSICOLOGIA
CONTEXTO

El hombre siempre ha sentido la necesidad de explicarse por qué las personas actúan de determinada forma y no de otra, y cuáles son las causas o motivos de dichas acciones.  De esta necesidad nació la psicología.  En la historia de la psicología se pueden distinguir dos etapas o periodos: Primero, la etapa precientífica, es decir, la época en que la psicología estuvo vinculada a la filosofía y a las conclusiones que acerca del comportamiento humano fueron dadas por la reflexión de los filósofos.  Segundo,  la etapa científica, cuando se empezó a hacer uso del método científico para analizar la conducta humana, a través de la observación y cuantificación de casos.  La psicología se separó de la filosofía y se autopostuló como una ciencia, a pesar de que aún no ha podido vencer ciertos obstáculos, como la definición de su objeto de estudio, en cuanto a que tanto el hombre, como su naturaleza interior, no son susceptibles de definir y catalogar de una forma definitiva, a diferencia de los elementos matemáticos o la estructura de los elementos de la naturaleza.

LA ETAPA PRECIENTÍFICA

La filosofía siempre ha dado su opinión acerca del comportamiento.  Algunos de los más importantes aportes a propósito se hallan en las ideas de tres grandes pensadores: Aristóteles, Santo Tomás de Aquino y René Descartes.  Aristóteles consideraba al hombre como un ser integrado de cuerpo y alma, elementos que conforman una sola sustancia.  El cuerpo no puede moverse por sí solo, necesita del alma o psique para poder hacerlo.  Por esto Aristóteles afirmó que el cuerpo está en potencia mientras el alma está en acto.  El alma o psique del hombre es racional y tiene la capacidad de conocer y la capacidad de actuar en busca de un fin.  Santo Tomás de Aquino consideraba que el hombre es un cuerpo animado que actúa a través de diversas facultades: vegetativas, sensitivas y racionales.  El cuerpo realiza actividades orgánicas o materiales, tales como las vegetativas y sensitivas, en tanto que el alma tiene la facultad del entendimiento y la voluntad.  René Descartes sostenía que el alma y el cuerpo son entidades diferentes, que están unidas accidentalmente.  El cuerpo funciona de forma mecánica mientras la mente tiene la capacidad de comprender y decidir.

ETAPA CIENTÍFICA 

Se inició en 1879, cuando Wilhem Wundt fundó el primer laboratorio experimental de psicología.  A partir de este momento se fundaron escuelas psicológicas que estudian el comportamiento del hombre desde diversos aspectos.  La escuela estructuralista fue fundada por Wundt en 1879, cuando en su laboratorio empezó a medir todo lo que podía ser medible en la mente humana, es decir, la intensidad de las emociones, de los sentimientos o de las pasiones; la cantidad de imágenes, de recuerdos o de sensaciones que podía contener una percepción; el umbral de la sensibilidad táctil, visual o auditiva, etc.  Esta escuela, para explicar la conducta, se dedicó al estudio de los procesos mentales como la sensación, la percepción, la asociación y la atención.  Para ello utilizó la técnica de estimular a personas previamente adiestradas, quienes deberían narrar más adelante la experiencia vivida en su interior.  Esta técnica fue llamada introspección porque trataba de indagar lo que ocurría en el interior de la persona durante el experimento y las estructuras mentales que elaboraba.  Wundt y sus colaboradores llegaron a la conclusión de que la conducta humana es producto de la combinación de sensaciones y sentimientos.  En el año de 1913, el psicólogo John Watson funda la escuela conductista y propone que la psicología para poder explicar el comportamiento, debía estudiar la conducta del hombre, ya que es lo único que podemos observar en las personas.  Aspectos tales como las ideas de una persona, sus verdaderos sentimientos y sus impresiones son cosas que no podemos observar.  El método de los conductistas consistía en estimular algunos animales para provocar respuestas.  Según esta escuela esas respuestas son la conducta de los organismos en general,  y por lo tanto podrían ilustrar el comportamiento humano.  Los conductistas llegaron a tres conclusiones: i. Las conductas complejas no son más que respuestas que el hombre da a su medio ambiente y a las condiciones que éste le impone; ii. Las conductas que aprende el hombre superan la conducta instintiva; iii.  Las diferencias entre el hombre y los animales son solamente de grado.  Por eso, las conclusiones que se saquen de la experimentación con animales se pueden aplicar a la conducta humana.

La escuela de la Gestalt, aparece en 1933 cuando los psicólogos alemanes W. Kohler, M. Wertherimer y K. Kofka  desarrollaron una nueva teoría sobre el comportamiento humano y la forma como el hombre adquiere conocimientos.  Estos psicólogos no estaban de acuerdo con los conductistas, quienes decían que el organismo reacciona a un estímulo único.  Para ellos, el organismo responde a una configuración compleja de estimulaciones.  Estas configuraciones se manifiestan en una forma determinada o Gestalt.  El método utilizado por esta escuela consistía en observar de una manera ingenua y espontánea al hombre y la forma como se relaciona con su medio ambiente.  Este método recibió el nombre de fenomenológico, ya que analizaba los fenómenos o hechos de la conducta del hombre si preparar previamente a la persona.  El psicoanálisis es la escuela fundada en 1915 por el médico neurólogo vienés Sigmund Freud.  Después de haber realizado numerosas experiencias clínicas con pacientes histéricos, Freud llegó a la conclusión de que la conducta del hombre no puede explicarse estudiando solamente su pensamiento, sino que el comportamiento también está regulado por ciertas fuerzas ocultas, muy poderosas, que escapan por completo al control de la razón.  Esas fuerzas ocultas se hallan en una zona oscura de la personalidad del hombre, llamada el inconsciente.  A partir de este descubrimiento, Freud explica la constitución de la personalidad humana y llega a las siguientes conclusiones: 1. La personalidad está integrada por tres sistemas: primero, el inconsciente, en donde se hallan los instintos recibidos por herencia o mediante experiencias individuales acumuladas desordenadamente.  Los instintos que supuestamente predominan sobre los demás son el de auto conservación y el impulso sexual.  El segundo es el preconsciente que, aunque es una parte del inconsciente, se diferencia de éste en que tiene sus contenidos ordenados; allí se hallan las experiencias reprimidas de la conciencia.  el consciente, que está integrado por todas aquellas tendencias y representaciones presentes a nuestra conciencia.  2. La forma como el hombre actúa se halla determinada por tres mecanismos: el ello, que es la parte instintiva y busca satisfacción de necesidades e impulsos.  El yo, que es el que conecta al individuo con su medio ambiente.  Y el súper-yo que está constituido por las normas sociales de comportamiento.
Bibliografía:
ARCHILA RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé de Bogotá. Pág. 236 - 238; 2000.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente planteamiento: Explicar la siguiente frase: Las conductas complejas no son más que sumas de reflejos condicionados.
2.    Describir las características de las etapas históricas de la psicología
3.   La respuesta al punto 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 23 de Noviembre/2012.


domingo, 26 de agosto de 2012

Origen del Conocimiento


ORIGEN DEL CONOCIMIENTO
LA PREGUNTA POR EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO
La filosofía moderna le dio un giro tan radical a la consideración del conocimiento, que Kant no dudó en compararlo con el cambio de modelo cosmológico copernicano frente al tolemaico.  El cambio consistía en que en vez de considerar el acto de conocer como una abstracción, en donde la mente se adecúa a las cosas, los modernos intentaron fundamentar el conocimiento en el sujeto que conoce.  Este cambio se inspiró en las ciencias experimentales que se desarrollaron al final de la Edad Media, y se consolidó en la postulación de diversos modelos del conocimiento.  Los principales planteamientos sobre el origen del conocimiento fueron:
·         Los primeros científicos: Copérnico, Brahe, Kepler y Galileo, quienes generaron una nueva forma de comprender la astronomía a partir de la observación y la experimentación.
·         El racionalismo cartesiano: para Descartes, el único camino posible para el conocimiento era la búsqueda de un principio evidente por sí mismo, es decir, que no necesitara ser explicado y desde el cual se pudiera generar todo un sistema de conocimiento.
·         El empirismo: sólo son verdaderos los conocimientos que provienen de la experiencia, y por ello el camino para precisar cuales conocimientos son válidos y cuales no, es determinar la forma como se construyen nuestros conocimientos.  Sus representantes son: Jhon Locke, George Berkeley y David Hume.

LAS PRIMERAS TEORÍAS DEL CONOCIMIENTO
Fueron los empiristas ingleses quienes determinaron por primera vez teorías del conocimiento específicas, que se postularon como imprescindibles para cualquier filosofía que se pretendiera como verdadera.  Los empiristas tenían en común la aceptación de las posturas del cartesianismo, pero su preocupación principal era cómo salir del yo que piensa, es decir, determinar de dónde salían las ideas que este sujeto crea.  La respuesta que dieron fue la experiencia.  No hay en absoluto ideas innatas, anteriores a la experiencia, sino que todo conocimiento es posterior a ésta.  Como fundador de la teoría del conocimiento debe considerarse a Jhon Locke, quien en su obra Ensayo sobre el entendimiento humano, aparecida en 1690, trata de un modo sistemático las cuestiones del origen, la esencia y la certeza del conocimiento humano, con el fin de determinar su estructura interior.  Locke realizó observaciones sicológicas para determinar cómo se construye el conocimiento, y sus resultados fueron la base de los análisis posteriores de Berkeley y Hume.  Es necesario tener en cuenta que el racionalismo y el empirismo significaron, en conjunto, el abandono del modo natural de pensar, es decir, del realismo.  Por eso debemos fijarnos en los contenidos de las diferentes propuestas de modelos explicativos del conocimiento que se generaron en la filosofía moderna y que ocupan a la filosofía hasta nuestros días.

MODELOS EXPLICATIVOS
El empirismo postuló que el conocimiento verdadero es posible, siempre y cuando se acepte que sólo procede de la experiencia.  Pero una vez se acepta la posibilidad del conocimiento, se hace necesaria su explicación.  Esta cuestión tuvo inicialmente dos soluciones:

REALISMO
Para el realismo, en el proceso del conocimiento las cosas tienen primacía.  Estas constituyen el asunto en torno al cual se explica y comprende el conocimiento.  El realismo defiende que la realidad existe por sí misma.  Las cosas son el objeto inmediato del conocimiento y, gracias a la adecuación, se conocen en sí mismas.  Eso ha generado un objetivismo, puesto que los dos miembros de la actividad cognoscitiva, el sujeto y el objeto, se considera que el último es el más importante.  Esto implica que el realista supone la existencia del mundo, independientemente del sujeto que lo perciba.  Por lo tanto, la capacidad cognitiva del sujeto es básicamente receptiva y pasiva.  El conocimiento se obtiene gracias a una aptitud natural, espontánea y confiada en las facultades del conocimiento.  Los principales exponentes del realismo son, en su mayoría, neokantianos, para quienes la posibilidad del conocimiento no depende, necesariamente, de conceptos o categorías que la conciencia le impone a la realidad, como dicen los idealistas.  En este aspecto sobresale Nicolai Hartmann.

IDEALISMO
Para el idealismo, en cambio, la realidad no existe independientemente del sujeto que la conoce.  Frente a la prioridad de las cosas del realismo, el idealismo afirma la prioridad de la conciencia.  Para el idealista, es indudable la existencia de la conciencia: podremos dudar de lo que conocemos (los objetos), pero no de que estamos conociendo.  El conocimiento se da en cuanto los objetos se adaptan al sujeto, a la forma de la razón.  Por lo tanto, el conocimiento de los objetos , depende de nuestra forma de conocer.  Para el idealismo, el objeto inmediato del conocimiento son las ideas.  La actividad de nuestra facultad de conocimiento es activa, voluntaria, crítica y procede de manera artificial o creativa, en donde las cosas se conocen en la medida en que son filtradas o aprehendidas por dicha facultad.  Esto ha generado un fenomenalismo, según el cual, lo que se conoce de las cosas no es lo que son en sí –el noumeno-, sino como se nos manifiestan, o sea, el fenómeno.  Sin duda, el principal exponente del idealismo es Descartes, pueden considerarse otros pensadores, como Inmanuel Kant y su determinación del conocimiento a priori y por lo tanto, de la distinción entre fenómeno y noumeno.  Para Kant, el conocimiento surge de los conceptos que elaboramos mezclando los elementos que provienen de la experiencia con aquellos que aporta a priori el sujeto.  Vale resaltar también a Hegel, para quien lo único real es el pensamiento, es decir, los conceptos que elabora el intelecto al tomar conciencia de los cambios que se dan en las cosas.  Por lo tanto, el conocimiento sólo es posible en la lógica o ciencia de lo absoluto.

FENOMENOLOGÍA Y HERMENÉUTICA
·          El punto de partida de la fenomenología es la escisión entre realismo e idealismo.  La fenomenología pretende conocer lo que las cosas son en su puro darse en la conciencia.  Por lo tanto, al igual que los idealistas, da prioridad a la conciencia, pero a diferencia de ellos, considera que los objetos no se adaptan  al sujeto, sino que sólo se le manifiestan.  De allí que propongan que para conocer hay que despojarse de todos los prejuicios, teorías e interpretaciones y mediante un tipo de abstracción llamada reducción, llegar a lo universal y esencial de todo fenómeno, a la manera de los realistas.
·         La hermenéutica contemporánea, postulada por H. G. Gadamer, discípulo de Husserl, propone, por su parte, una actitud fenomenológica con respecto al conocimiento, que sin embargo, guarda sus diferencias con la fenomenología.  Principalmente, la hermenéutica pretende comprender las acciones humanas y la realidad histórica, interpretando los acontecimientos en su singularidad, tratando de captar su sentido.  De allí que la hermenéutica afirme que no hay hechos sino interpretaciones, y que para comprender, es necesario caer en cuenta de que la conciencia no está aislada, no es un ente, sino que se encuentra situada e influenciada por un momento histórico, una cultura, unas costumbres y sobre todo, condicionada por el lenguaje por el que se expresa.  La hermenéutica se opone a la fenomenología en la consideración de los prejuicios, pues los considera como parte del conocimiento y, por lo tanto, es improbable una razón pura, pues cualquier razón se encuentra condicionada por los prejuicios o por las circunstancias históricas o culturales.

FILOSOFÍA ANALÍTICA    
Frente al idealismo, Wittgenstein realizó una reducción de la filosofía a problemas del lenguaje, naciendo lo que se ha denominado filosofía del lenguaje.  Su punto de partida fue la afirmación de que la mayoría de los problemas filosóficos se deben a ambigüedades y confusiones lingüísticas.  Por lo que propone como objeto primero de la filosofía un análisis riguroso del lenguaje, que aclare los problemas relativos a su estructura, su utilización y, por lo tanto, el conocimiento del mundo que se desprende de esta utilización.   La tesis principal de Wittgenstein es que el lenguaje es la mediación esencial del pensamiento.  Esto significa que la constitución misma del pensamiento tiene lugar en el medio lingüístico.  Los términos del lenguaje son los que determinan el pensamiento, y por lo tanto, el conocimiento.  La expresión del mundo que se hace a través de categorías, conceptos, modismos y reglas gramaticales no son propiedades de las cosas, ni adecuaciones de los fenómenos a la razón, sino puros términos lingüísticos que determinan nuestras posibilidades de pensar.  Las palabras no son expresión de los pensamientos, sino que los pensamientos mismos no son más que palabras o conceptos lingüísticos y, por lo tanto, la visión que nos creamos del mundo es lingüística.  Por lo tanto, el papel de la filosofía no es otro que encontrarle sentido a las proposiciones, o en otras palabras, determinar cómo se construye el sentido en el uso del lenguaje.     

Referencias Bibliográficas

ARCHILA RUIZ, Leonardo, SERRANO LÓPEZ Guillermo y TORREGROSA, Enver y Otros.  Filosofía 10º, 2ª edición, Santafé de Bogotá, Editorial Santillana, 2000.  Páginas: 223-225.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Cuál es el objeto de conocimiento de la hermenéutica? ¿Por qué?
2.    ¿Cuál debe ser la primera labor de la filosofía según Wittgenstein?
3.   La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 14 de Septiembre/2012.



sábado, 28 de julio de 2012

Métodos Filosófícos


EL METODO SOCRÁTICO  
Uno de los métodos de indagación filosófica más famosos y reconocidos es el método socrático de preguntas y respuestas.  A continuación se explica en qué consiste este método y cuál ha sido el legado que nos ha dejado a nosotros y a la filosofía de nuestro tiempo.

EL PROBLEMA

Imágen de Sócrates
Cuando entablamos alguna conversación sobre algún tema moral es usual que no nos pongamos de acuerdo.  Es corriente que no conversemos sobre esas cosas, pues sabemos que corremos el serio riesgo de caer en un embrollo sin salida.  Creemos que las personas tienen diversos puntos de vista, a veces tan disímiles, que son irreconciliables, incluso llegamos a admitir que no es posible darle punto final a esas disputas ya que el tema, por su naturaleza, no lo permite.  ¿Qué cosas son buenas?  ¿Qué acciones son justas?  Parece que no estamos todos de acuerdo en la respuesta a estas preguntas y que no es posible estar de acuerdo sobre estos temas porque, decimos, dependen del punto de vista que asumamos. Pero lo cierto es que si nos ponemos a reflexionar atentamente sobre nuestra actitud hacia estas cuestiones, nos damos cuenta de que en realidad no queremos ponernos de acuerdo, porque nos cuesta trabajo ceder cuando se trata de discutir sobre principios morales, y justificamos esta actitud diciendo que todos los puntos de vista morales son respetables, entendiendo por “respetables” algo así como “dignos de no ser discutidos”.  Esta manera de asumir las discusiones sobre la moral no es nueva.  La mayoría de los atenienses del siglo V a. de C. también la tenían.  Sin embargo, los filósofos en general no están conformes con esta manera de proceder.  Fue Sócrates el primero que intentó mostrar, de forma sistemática, las dificultades que encierra semejante actitud de rechazo ante la posibilidad de encontrar una verdad moral.  Así, el más famoso de los filósofos propuso en su tiempo un método para ponernos de acuerdo sobre estas cuestiones.  Ese método, para Sócrates, no es otro que la filosofía misma.  Antes de hablar de este método hay que advertir que la mayor parte de las cosas que sabemos de Sócrates se las debemos a su discípulo Platón.  El Sócrates del que vamos a hablar es el personaje recreado por Platón sobre su maestro tienen su sustento en hechos reales.  Para nuestros propósitos filosóficos nos basta con aceptar que todo lo que digamos del método socrático corresponde a la descripción que Platón da del mismo.  Tanto es así, que en muchos lugares es difícil distinguir hasta qué punto Platón no está poniendo en boca de Sócrates su propio pensamiento.  En buena medida, nuestra imagen de Sócrates es la imagen idealizada y un tanto romántica que Platón construyó de él.  Y nuestra concepción del método socrático no es otra que la idea que el mismo Platón tenia de la filosofía (así la haya aprendido de su maestro).

EL CAMINO DE LA REFUTACIÓN
Acróplis de Atenas
La palabra griega methodos significa camino.  Así, la filosofía, que es el método para buscar la verdad, no es otra cosa que un camino para lograr tal fin.  Y todo camino, como el lógico, tiene etapas: un comienzo, un medio y un final.  La única manera de conocer un camino es recorrerlo, y el camino debe estar lo suficientemente bien delimitado para que uno no se pierda en la consecución del objetivo.  Para Sócrates, no hay otro camino para responder a las cuestiones morales que el de dialogar, haciendo preguntas y respuestas.  Miremos los pasos de este método:
1.    Las conversaciones establecidas por Sócrates, con sus interlocutores casi siempre comienzan planteando una pregunta de la forma ¿qué es X?  Por ejemplo: ¿qué es la justicia?, ¿qué es la virtud?, ¿qué es la belleza?  A estas preguntas el interlocutor debe responder dando una definición satisfactoria y no basta con que enumere ejemplos o casos.  Si, por ejemplo, estamos discutiendo qué es lo bueno, no podemos decir que lo bueno es vivir como vive el Rey de España, pues nuestra respuesta no explica por qué otras maneras de vivir no pueden ser consideradas como “buenas”.
2.    A partir de la respuesta dada por su interlocutor, Sócrates comienza a preguntar con el fin de aclarar cuál es su pensamiento.  Esto supone que el interlocutor debe responder honestamente diciendo que es lo que realmente piensa. 
3.    Si en el juego de preguntas y respuestas el interlocutor llega a admitir que cree verdadera una afirmación que se opone a lo que había dicho anteriormente en la conversación, Sócrates dice que el interlocutor ha quedado refutado.  La tesis admitida en un principio debe ser considerada falsa, o al menos inconsistente con el conjunto más amplio de creencias que compartes Sócrates y el interlocutor.  El método funciona entonces como un test que permite saber si una tesis es consistente con un conjunto de tesis determinadas.  El interlocutor puede terminar entonces en un estado de duda o estupor, o puede aceptar que la tesis defendida en un comienzo es falsa.
4.    Si hay alguna tesis que es verdadera, o al menos, como condición indispensable de su verdad, tanto Sócrates como su interlocutor deben estar de acuerdo en ella.  Puede que la mayoría de las personas no estén de acuerdo y piensen lo contrario, pero eso no importa, o no afecta la verdad de lo establecido por el método, pues cuando se trata de buscar la verdad no interesa cuantas personas piensan lo mismo, sino si lo pensado está suficientemente argumentado de manera lógica.  Esto supone que los dos interlocutores (o más) deben saber argumentar (inferir conclusiones en el diálogo y reconocer contradicciones).
5.    El objetivo final es encontrar la verdad.  Lo que es verdad no puede ser refutado jamás, esto es, no hay argumentos válidos que puedan demostrar lo contrario. Si se discute por discutir o con el simple fin de exponer la opinión personal evadiendo la crítica, no se está filosofando.  Quien filosofa debe estar dispuesto a reconocer cuándo se ha equivocado.  Si uno es refutado en el diálogo, debe agradecerle al interlocutor el haber hecho caer en cuenta de su error, pues le ha generado un beneficio: lo ha acercado a la verdad.

LA MAYÉUTICA
La descripción que hemos hecho de lo que hace y dice Sócrates en los diálogos es, por su puesto, muy general.  Pero es suficiente para hacernos a una idea clara del proceder filosófico socrático.  Platón llamó a este proceder de varias maneras y lo describió de otras tantas.  En algunos diálogos, este método es apodado como el “arte de dialogar” o dialéctica (del griego dialektiké).  Pero así es como conocemos propiamente al método platónico de indagación, que incluye otros procedimientos no practicados por Sócrates.  Sin embargo, esto nos revela que Platón era muy consciente de que su método no era otra cosa que una configuración distinta, más elaborada, del método de su maestro.  En el diálogo Teeteto, Platón nos da, en boca de Sócrates, una descripción muy sugerente del método practicado por su maestro.  Sócrates compara allí su labor con la de una mujer que atiende los partos de las otras mujeres: así como la partera ayuda a otras mujeres a dar a luz niños, Sócrates, el filósofo, ayuda a los hombres a dar a luz la verdad.  La filosofía el mayéutica.  Pero esa dar a luz, como todo parto, es doloroso, y es muy probable que el interlocutor de Sócrates se incomode con las preguntas que ponen en cuestión sus creencias.  En el mismo diálogo Teeteto, el interlocutor queda perplejo con las preguntas del filósofo.  Sócrates lo tranquiliza diciéndole que ese estado de perplejidad o admiración es precisamente el origen de la filosofía.  En otro diálogo, el  Gorgias, Polo y Calicles, los interlocutores de turno, se ofenden con el modo de preguntar de Sócrates y con las conclusiones a los que les hace llegar.  Sócrates los acusa de incompetentes para el diálogo y la refutación, pues no saben reconocer el beneficio que les genera el ser refutados con el diálogo.  Sócrates, pues, se considera una guía que ayuda a los hombres a encontrar la verdad de la que están “preñados”.  Pero “parir” la verdad no siempre es fácil ni agradable y para eso hay que estar preparados.

LA CONDENA
Muerte de Sócrates
Según lo que nos cuenta Platón, y lo que nos cuentan otros, Sócrates murió cuando fue condenado por la ciudad de Atenas a beber la cicuta.  La condena se debió a que fue acusado ante el tribunal de haber sido “impío” y de “corromper a los jóvenes con sus enseñanzas”.  ¿Cómo es posible que uno de los maestros espirituales de la humanidad, el más famoso delos filósofos, haya sido condenado a muerte en su propia ciudad por haber cometido delitos contra la moral y la enseñanza?  La razón es simple: lo que hacía Sócrates molestaba a una parte considerable de los atenienses.  ¡Lo sorprendente era que lo único que hacía Sócrates era preguntar.  Las personas suelen esperar en sus discusiones a que los interlocutores se limiten a exponer su punto de vista sobre la cuestión a debatir.  Pero cuando se hace preguntas incisivas y se argumenta tratando de buscar coherencia y claridad en lo afirmado, la gente suele molestarse.  Probablemente fue eso lo que le sucedió a muchas de las personas con las que habló Sócrates.  Y en efecto, Sócrates incomodaba, pues  a muchos de los interlocutores no les gustaba que pusiera en cuestión su manera de pensar y su punto de vista.  La dificultad se acentuaba con el hecho de que la mayoría de las preguntas que Sócrates hacía eran sobre temas morales.  A Sócrates lo que le interesaba, fundamentalmente, era encontrar una verdad moral, esto es, una verdad que sirviera para la vida y que ayudara a los hombres a ser virtuosos y felices.  Sócrates no buscaba la verdad desinteresadamente, como si se tratara de una indagación teórica pura, alejada por completo de la práctica.  Por el contrario, él procuraba encontrar, con la aplicación del método del diálogo, respuestas que le permitieran a los hombres ser felices.  De hecho, el método mismo, es decir, la práctica de la filosofía, era para él una manera de ser feliz.  Pero muchos atenienses no lo comprendieron y por eso lo condenaron a muerte.  Lo interesante es que Sócrates no eludió la condena, pues si bien Atenas no creyó en Sócrates, Sócrates sí creyó en Atenas.  Su propósito no era ir en contra de sus conciudadanos, ni hacerles un mal.  Sócrates nunca pensó que cometía delito alguno ayudándole a los hombres a encontrar la verdad, aunque se incomodaran.  Le parecía más bien que era un error grave ser inconsecuente con su propia filosofía y no aceptar que sus conciudadanos lo acusaran de haber cometido una equivocación.  Sócrates fue tan filósofo, en este sentido, que aceptó la condena como un beneficio, así como esperaba que los otros aceptaran ser refutados en el caso de no hallarse en la verdad.

LA LECCIÓN
La lección que nos dejó Sócrates es sencilla de enunciar, pero es evidente que tiene un alcance enorme.  Si vamos a hacer filosofía, y a buscar respuestas, tenemos que aplicar un método.  Sin razonamiento y al azar no es posible hallar la verdad.  Además, si queremos hallar la verdad, debemos hacerlo entre varios, dialogando y estando siempre dispuestos a que nos corrijan y nos digan cuando estamos equivocados, evitando posturas dogmáticas y prepotentes.  Debemos reconocer que cuando alguien competente nos hace caer en cuenta de que nuestras opiniones y puntos de vista –aunque sean sobre delicados asuntos morales- no son los más correctos y persistentes, esa persona no está en contra nuestra sino a nuestro favor: nos está haciendo un beneficio (incluso si llega a cuestionar nuestro propio modo de vida).  En los debates filosóficos debemos razonar en conjunto para responder preguntas y aclarar conceptos y no creer que estemos en un combate en el que buscamos atacar al otro, evitando que el otro nos ataque.  La filosofía se presenta entonces como una actividad necesaria para la vida.  Puede que ponga en cuestión creencias y prácticas que nos son muy queridas o a las que estamos muy acostumbrados.  Pero esto no debe preocuparnos: son los dolores del parto.  Sócrates nos enseñó con su vida y Platón con su obra que el objetivo último de la filosofía es encontrar la manera correcta de vivir felices, y su filosofía es un claro ejemplo de ese modo de vida feliz buscando.  Cualquier persona puede notar que esa empresa no es fácil, pero todos descubrimos que cuando se trata de buscar la felicidad, no se deben escatimar esfuerzos.      

Bibliografía:
ARCHILA RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé de Bogotá. Pág. 56 - 59; 2000.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Cuál es la relación entre el ser felices y la filosofía?
2.    Según el texto: ¿cuál es la lección que Sócrates deja a la humanidad?
3.   La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 17 de Agosto/2012.


martes, 22 de mayo de 2012

El Conocimiento

 EL CONOCIMIENTO  

UNA INQUIETUD DE SIEMPRE
¿Cómo funciona el pensamiento?
El hombre siempre se ha preocupado por el conocimiento de lo que le rodea.  A través de su inteligencia, ha cuestionado la naturaleza y ha tratado de comprenderla dando diversas respuestas.  Las primeras respuestas que el hombre dio a sus preguntas sobre la naturaleza fueron de carácter mítico, pero al nacer la filosofía, el hombre se planteó un nuevo camino para lograr el conocimiento de lo que le rodeaba, el camino de la reflexión racional.  A través de la historia de la reflexión filosófica, se hace evidente la preocupación por resolver dos problemas fundamentales: el problema del ser y el problema del conocimiento, que ha sido llamado gnoseología o teoría del conocimiento.  Esta se ocupa de esclarecer los diversos elementos y problemas que rodean el conocer y el fin que con él se persigue, la verdad.  Normalmente, estos dos problemas han sido considerados conjuntamente, pues para algunas posturas filosóficas, la investigación por el ser implica la investigación por el conocimiento del ser.  Esta postura ha desembocado en la consideración de la gnoseología como parte de la ontología.   En cambio, ha sido una particularidad de la filosofía moderna considerar la gnoseología como una disciplina independiente, desde la cual se ha llegado, en ocasiones, a negar la propia ontología.

ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO
El hombre posee la capacidad de percibir y conocer todo aquello que le rodea: a través de sus sentidos percibe lo que su entorno le ofrece, las cosas para observar, ver, tocar, oler, etc.  Con estas cosas constituye el conocimiento sensible.  Por medio de su inteligencia el hombre elabora conceptos, organiza y estructura su pensamiento, a partir de la percepción que experimenta por los sentidos.  El conjunto de estas elaboraciones constituye el conocimiento racional.  En la tarea del conocimiento es necesario tener en cuenta tres aspectos fundamentales: el sujeto que conoce –el hombre-, el objeto que es conocido –la realidad-, y la representación –que es la imagen que se hace el sujeto del objeto, con sus sentidos o con su inteligencia-.  Cada uno de ello aporta diversos elementos en la construcción del conocimiento: El objeto que se deja conocer aporta formas, colores, texturas, etc.; El sujeto que conoce observa, relaciona, experimenta, compara, elabora conceptos, etc.; La representación, que se convierte en el objeto interiorizado en el sujeto, al que se aplicará la facultad intelectiva en búsqueda del conocimiento.    La relación entre ellos es una correlación en la que el sujeto sólo es sujeto par un objeto y el objeto sólo es objeto para un sujeto.  La función del sujeto consiste en aprehender al objeto y crearse una representación de éste; la función del objeto es dejarse aprehender y ser comprendido por el sujeto.

LOS PROBLEMAS DEL CONOCIMIENTO

LAS PREGUNTAS POR EL CONOCIMIENTO
Ciencia...¿único saber humano?
Si la reflexión filosófica consiste en la búsqueda del conocimiento, entonces se hace necesario verificar la validez del mismo.  Los diversos problemas que presenta la gnoseología tienen como objetivo definir la validez del conocimiento.  Las preguntas fundamentales que se plantean en este sentido podemos agruparlas así: ¿Es posible el conocimiento? ¿Es el conocimiento universal? ¿Hay otra forma de conocer distinta a la universal? o ¿la búsqueda del conocimiento total y universal es una simple ilusión humana?; ¿En dónde se origina el conocimiento? ¿El conocimiento es fruto de las posibilidades de la razón humana? ¿Tiene su origen en la experiencia sensible? o ¿hay otra forma de obtener el conocimiento?; ¿Cuál es la esencia del conocimiento? ¿Es el objeto un elemento pasivo que se deja conocer? ¿Es el sujeto el que le imprime la validez al conocimiento? ¿Qué aportan el sujeto y el objeto al conocimiento?  La filosofía sumió hasta el siglo XVI estos interrogantes, brindando diversas respuestas al interior de concepciones totales de la filosofía, que tenían en común el hecho de someter los asuntos del conocimiento a temas más generales, como sucedía con la filosofía medieval y la supremacía de los asuntos teológicos sobre otros.  Pero al nacer las ciencias modernas, apareció una nueva perspectiva del problema que determinaría un ámbito propio para los problemas del conocimiento, y una dedicación casi exclusiva de la filosofía a la resolución de dichos problemas. 

EL CONOCIMIENTO FILOSÓFICO Y EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
´Filósofos
El nacimiento de las ciencias modernas en el siglo XVI planteó una nueva forma de ver la naturaleza, haciendo que la filosofía dejara de ser la única ciencia válida y aceptada.  Estas dos posiciones se distancian claramente, al plantear el carácter de sus conocimientos, por las siguientes razones: La filosofía pretende alcanzar un saber universal de toda la realidad, es decir, un conocimiento que pueda ser aplicado universalmente a todos los seres, objetos y elementos que integran el mundo humano: así, por ejemplo, el conocimiento de lo que es el bien y el mal tiene carácter universal porque puede aplicarse a todo.  Por medio de dicho conocimiento podemos opinar si algo como una idea, un gobierno, etc., es bueno o malo.  Las ciencias, por su parte, pretenden alcanzar un conocimiento particular de la realidad, por ejemplo, a la botánica sólo le corresponde el estudio de los vegetales,  y a la lingüística sólo el estudio del lenguaje.  Esta distinción corresponde a las tareas propias de cada disciplina, pero con el desarrollo científico, la filosofía tomó como modelo a la ciencia e intentó aplicar a sus tareas los métodos y procedimientos de la matemática, de los cuales ya se había servido la ciencia.

LA CRÍTICA AL CONOCIMIENTO

CONTEXTO
El problema del conocimiento fue abordado por las ciencias modernas de forma objetiva, es decir, considerando el objeto que se pretende conocer separado del sujeto que intenta conocerlo.  Esta nueva forma de comprender el conocimiento llevó a la filosofía a realizar una crítica del conocimiento.  La pregunta fundamental se dirigió a cómo está constituido el conocer, el juzgar, el apreciar las cosas reales, pues no podemos afirmar nada de la realidad, sin tener en cuenta que el conocimiento que tenemos, y que consideramos como real, puede no serlo para otros.

LAS CIENCIAS  MODERNAS
A partir del nacimiento de las ciencias positivas, el conocimiento se particularizó, es decir, se olvidó de la pretensión de un conocimiento universal y segmentó la realidad para poderla conocer.  Las ciencias, entonces, ya no estudiaban la realidad en su totalidad, sino que cada ciencia estudiaba un objeto en particular, con un método y unos procedimientos propios, y todas las ciencias conformaban un sistema que nos permitiría el conocimiento de la realidad.   La independencia y la autonomía de las ciencias al generar sus propios esquemas de conocimiento, sus leyes y métodos, fueron creando una competencia con respecto a la filosofía.  Los grandes cambios sociales y culturales que generó la ciencia gracias a su  aplicabilidad y utilidad, como en el caso de la industria pesada y su gran impacto en la sociedad contemporánea, fueron relegando la filosofía a un segundo plano.
  
EL PROBLEMA DE LA REALIDAD
Matemáticas: lenguaje científico
Es evidente que el avance generado por las ciencias significa un aporte trascendental e importante para el desarrollo del mundo y del hombre.  Pero, a la vez debemos reconocer que se trata de un aporte ambivalente o contradictorio porque, en muchos casos, los adelantos científicos han significado un empobrecimiento de la dimensión humana del hombre.  No siempre la técnica y la productividad han representado un desarrollo social y cultural, en cambio, han ido conduciendo al hombre a la pérdida de sentido, al automatismo, a crear una sociedad de consumo y a un mercantilismo inhumano.  Ante esta contradicción, la filosofía genera una reflexión crítica del conocimiento, buscando el auténtico significado de las ciencias modernas y de la técnica como instrumentos al servicio del desarrollo humano, de la sociedad y del mundo.  Por ello es vital que la filosofía mantenga su pretensión de saber universal, que nos permita orientar y dar sentido al conocimiento particular que obtenemos por las ciencias.  La existencia, el sentido de la vida, son objetos del mundo real y por ello sólo una visión unitaria, universal de todo lo que llamamos realidad, nos va a permitir un conocimiento real y veraz.

Bibliografía:
ARCHILA RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé de Bogotá. Pág. 207 - 209; 2000.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Cuál conocimiento consideras más importante, el filosófico o el científico? ¿Por qué?
2.    ¿En qué se diferencian la filosofía y la ciencia?
3.   La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 12 de Junio/2012.