sábado, 28 de julio de 2012

Métodos Filosófícos


EL METODO SOCRÁTICO  
Uno de los métodos de indagación filosófica más famosos y reconocidos es el método socrático de preguntas y respuestas.  A continuación se explica en qué consiste este método y cuál ha sido el legado que nos ha dejado a nosotros y a la filosofía de nuestro tiempo.

EL PROBLEMA

Imágen de Sócrates
Cuando entablamos alguna conversación sobre algún tema moral es usual que no nos pongamos de acuerdo.  Es corriente que no conversemos sobre esas cosas, pues sabemos que corremos el serio riesgo de caer en un embrollo sin salida.  Creemos que las personas tienen diversos puntos de vista, a veces tan disímiles, que son irreconciliables, incluso llegamos a admitir que no es posible darle punto final a esas disputas ya que el tema, por su naturaleza, no lo permite.  ¿Qué cosas son buenas?  ¿Qué acciones son justas?  Parece que no estamos todos de acuerdo en la respuesta a estas preguntas y que no es posible estar de acuerdo sobre estos temas porque, decimos, dependen del punto de vista que asumamos. Pero lo cierto es que si nos ponemos a reflexionar atentamente sobre nuestra actitud hacia estas cuestiones, nos damos cuenta de que en realidad no queremos ponernos de acuerdo, porque nos cuesta trabajo ceder cuando se trata de discutir sobre principios morales, y justificamos esta actitud diciendo que todos los puntos de vista morales son respetables, entendiendo por “respetables” algo así como “dignos de no ser discutidos”.  Esta manera de asumir las discusiones sobre la moral no es nueva.  La mayoría de los atenienses del siglo V a. de C. también la tenían.  Sin embargo, los filósofos en general no están conformes con esta manera de proceder.  Fue Sócrates el primero que intentó mostrar, de forma sistemática, las dificultades que encierra semejante actitud de rechazo ante la posibilidad de encontrar una verdad moral.  Así, el más famoso de los filósofos propuso en su tiempo un método para ponernos de acuerdo sobre estas cuestiones.  Ese método, para Sócrates, no es otro que la filosofía misma.  Antes de hablar de este método hay que advertir que la mayor parte de las cosas que sabemos de Sócrates se las debemos a su discípulo Platón.  El Sócrates del que vamos a hablar es el personaje recreado por Platón sobre su maestro tienen su sustento en hechos reales.  Para nuestros propósitos filosóficos nos basta con aceptar que todo lo que digamos del método socrático corresponde a la descripción que Platón da del mismo.  Tanto es así, que en muchos lugares es difícil distinguir hasta qué punto Platón no está poniendo en boca de Sócrates su propio pensamiento.  En buena medida, nuestra imagen de Sócrates es la imagen idealizada y un tanto romántica que Platón construyó de él.  Y nuestra concepción del método socrático no es otra que la idea que el mismo Platón tenia de la filosofía (así la haya aprendido de su maestro).

EL CAMINO DE LA REFUTACIÓN
Acróplis de Atenas
La palabra griega methodos significa camino.  Así, la filosofía, que es el método para buscar la verdad, no es otra cosa que un camino para lograr tal fin.  Y todo camino, como el lógico, tiene etapas: un comienzo, un medio y un final.  La única manera de conocer un camino es recorrerlo, y el camino debe estar lo suficientemente bien delimitado para que uno no se pierda en la consecución del objetivo.  Para Sócrates, no hay otro camino para responder a las cuestiones morales que el de dialogar, haciendo preguntas y respuestas.  Miremos los pasos de este método:
1.    Las conversaciones establecidas por Sócrates, con sus interlocutores casi siempre comienzan planteando una pregunta de la forma ¿qué es X?  Por ejemplo: ¿qué es la justicia?, ¿qué es la virtud?, ¿qué es la belleza?  A estas preguntas el interlocutor debe responder dando una definición satisfactoria y no basta con que enumere ejemplos o casos.  Si, por ejemplo, estamos discutiendo qué es lo bueno, no podemos decir que lo bueno es vivir como vive el Rey de España, pues nuestra respuesta no explica por qué otras maneras de vivir no pueden ser consideradas como “buenas”.
2.    A partir de la respuesta dada por su interlocutor, Sócrates comienza a preguntar con el fin de aclarar cuál es su pensamiento.  Esto supone que el interlocutor debe responder honestamente diciendo que es lo que realmente piensa. 
3.    Si en el juego de preguntas y respuestas el interlocutor llega a admitir que cree verdadera una afirmación que se opone a lo que había dicho anteriormente en la conversación, Sócrates dice que el interlocutor ha quedado refutado.  La tesis admitida en un principio debe ser considerada falsa, o al menos inconsistente con el conjunto más amplio de creencias que compartes Sócrates y el interlocutor.  El método funciona entonces como un test que permite saber si una tesis es consistente con un conjunto de tesis determinadas.  El interlocutor puede terminar entonces en un estado de duda o estupor, o puede aceptar que la tesis defendida en un comienzo es falsa.
4.    Si hay alguna tesis que es verdadera, o al menos, como condición indispensable de su verdad, tanto Sócrates como su interlocutor deben estar de acuerdo en ella.  Puede que la mayoría de las personas no estén de acuerdo y piensen lo contrario, pero eso no importa, o no afecta la verdad de lo establecido por el método, pues cuando se trata de buscar la verdad no interesa cuantas personas piensan lo mismo, sino si lo pensado está suficientemente argumentado de manera lógica.  Esto supone que los dos interlocutores (o más) deben saber argumentar (inferir conclusiones en el diálogo y reconocer contradicciones).
5.    El objetivo final es encontrar la verdad.  Lo que es verdad no puede ser refutado jamás, esto es, no hay argumentos válidos que puedan demostrar lo contrario. Si se discute por discutir o con el simple fin de exponer la opinión personal evadiendo la crítica, no se está filosofando.  Quien filosofa debe estar dispuesto a reconocer cuándo se ha equivocado.  Si uno es refutado en el diálogo, debe agradecerle al interlocutor el haber hecho caer en cuenta de su error, pues le ha generado un beneficio: lo ha acercado a la verdad.

LA MAYÉUTICA
La descripción que hemos hecho de lo que hace y dice Sócrates en los diálogos es, por su puesto, muy general.  Pero es suficiente para hacernos a una idea clara del proceder filosófico socrático.  Platón llamó a este proceder de varias maneras y lo describió de otras tantas.  En algunos diálogos, este método es apodado como el “arte de dialogar” o dialéctica (del griego dialektiké).  Pero así es como conocemos propiamente al método platónico de indagación, que incluye otros procedimientos no practicados por Sócrates.  Sin embargo, esto nos revela que Platón era muy consciente de que su método no era otra cosa que una configuración distinta, más elaborada, del método de su maestro.  En el diálogo Teeteto, Platón nos da, en boca de Sócrates, una descripción muy sugerente del método practicado por su maestro.  Sócrates compara allí su labor con la de una mujer que atiende los partos de las otras mujeres: así como la partera ayuda a otras mujeres a dar a luz niños, Sócrates, el filósofo, ayuda a los hombres a dar a luz la verdad.  La filosofía el mayéutica.  Pero esa dar a luz, como todo parto, es doloroso, y es muy probable que el interlocutor de Sócrates se incomode con las preguntas que ponen en cuestión sus creencias.  En el mismo diálogo Teeteto, el interlocutor queda perplejo con las preguntas del filósofo.  Sócrates lo tranquiliza diciéndole que ese estado de perplejidad o admiración es precisamente el origen de la filosofía.  En otro diálogo, el  Gorgias, Polo y Calicles, los interlocutores de turno, se ofenden con el modo de preguntar de Sócrates y con las conclusiones a los que les hace llegar.  Sócrates los acusa de incompetentes para el diálogo y la refutación, pues no saben reconocer el beneficio que les genera el ser refutados con el diálogo.  Sócrates, pues, se considera una guía que ayuda a los hombres a encontrar la verdad de la que están “preñados”.  Pero “parir” la verdad no siempre es fácil ni agradable y para eso hay que estar preparados.

LA CONDENA
Muerte de Sócrates
Según lo que nos cuenta Platón, y lo que nos cuentan otros, Sócrates murió cuando fue condenado por la ciudad de Atenas a beber la cicuta.  La condena se debió a que fue acusado ante el tribunal de haber sido “impío” y de “corromper a los jóvenes con sus enseñanzas”.  ¿Cómo es posible que uno de los maestros espirituales de la humanidad, el más famoso delos filósofos, haya sido condenado a muerte en su propia ciudad por haber cometido delitos contra la moral y la enseñanza?  La razón es simple: lo que hacía Sócrates molestaba a una parte considerable de los atenienses.  ¡Lo sorprendente era que lo único que hacía Sócrates era preguntar.  Las personas suelen esperar en sus discusiones a que los interlocutores se limiten a exponer su punto de vista sobre la cuestión a debatir.  Pero cuando se hace preguntas incisivas y se argumenta tratando de buscar coherencia y claridad en lo afirmado, la gente suele molestarse.  Probablemente fue eso lo que le sucedió a muchas de las personas con las que habló Sócrates.  Y en efecto, Sócrates incomodaba, pues  a muchos de los interlocutores no les gustaba que pusiera en cuestión su manera de pensar y su punto de vista.  La dificultad se acentuaba con el hecho de que la mayoría de las preguntas que Sócrates hacía eran sobre temas morales.  A Sócrates lo que le interesaba, fundamentalmente, era encontrar una verdad moral, esto es, una verdad que sirviera para la vida y que ayudara a los hombres a ser virtuosos y felices.  Sócrates no buscaba la verdad desinteresadamente, como si se tratara de una indagación teórica pura, alejada por completo de la práctica.  Por el contrario, él procuraba encontrar, con la aplicación del método del diálogo, respuestas que le permitieran a los hombres ser felices.  De hecho, el método mismo, es decir, la práctica de la filosofía, era para él una manera de ser feliz.  Pero muchos atenienses no lo comprendieron y por eso lo condenaron a muerte.  Lo interesante es que Sócrates no eludió la condena, pues si bien Atenas no creyó en Sócrates, Sócrates sí creyó en Atenas.  Su propósito no era ir en contra de sus conciudadanos, ni hacerles un mal.  Sócrates nunca pensó que cometía delito alguno ayudándole a los hombres a encontrar la verdad, aunque se incomodaran.  Le parecía más bien que era un error grave ser inconsecuente con su propia filosofía y no aceptar que sus conciudadanos lo acusaran de haber cometido una equivocación.  Sócrates fue tan filósofo, en este sentido, que aceptó la condena como un beneficio, así como esperaba que los otros aceptaran ser refutados en el caso de no hallarse en la verdad.

LA LECCIÓN
La lección que nos dejó Sócrates es sencilla de enunciar, pero es evidente que tiene un alcance enorme.  Si vamos a hacer filosofía, y a buscar respuestas, tenemos que aplicar un método.  Sin razonamiento y al azar no es posible hallar la verdad.  Además, si queremos hallar la verdad, debemos hacerlo entre varios, dialogando y estando siempre dispuestos a que nos corrijan y nos digan cuando estamos equivocados, evitando posturas dogmáticas y prepotentes.  Debemos reconocer que cuando alguien competente nos hace caer en cuenta de que nuestras opiniones y puntos de vista –aunque sean sobre delicados asuntos morales- no son los más correctos y persistentes, esa persona no está en contra nuestra sino a nuestro favor: nos está haciendo un beneficio (incluso si llega a cuestionar nuestro propio modo de vida).  En los debates filosóficos debemos razonar en conjunto para responder preguntas y aclarar conceptos y no creer que estemos en un combate en el que buscamos atacar al otro, evitando que el otro nos ataque.  La filosofía se presenta entonces como una actividad necesaria para la vida.  Puede que ponga en cuestión creencias y prácticas que nos son muy queridas o a las que estamos muy acostumbrados.  Pero esto no debe preocuparnos: son los dolores del parto.  Sócrates nos enseñó con su vida y Platón con su obra que el objetivo último de la filosofía es encontrar la manera correcta de vivir felices, y su filosofía es un claro ejemplo de ese modo de vida feliz buscando.  Cualquier persona puede notar que esa empresa no es fácil, pero todos descubrimos que cuando se trata de buscar la felicidad, no se deben escatimar esfuerzos.      

Bibliografía:
ARCHILA RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé de Bogotá. Pág. 56 - 59; 2000.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Cuál es la relación entre el ser felices y la filosofía?
2.    Según el texto: ¿cuál es la lección que Sócrates deja a la humanidad?
3.   La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 17 de Agosto/2012.


martes, 22 de mayo de 2012

El Conocimiento

 EL CONOCIMIENTO  

UNA INQUIETUD DE SIEMPRE
¿Cómo funciona el pensamiento?
El hombre siempre se ha preocupado por el conocimiento de lo que le rodea.  A través de su inteligencia, ha cuestionado la naturaleza y ha tratado de comprenderla dando diversas respuestas.  Las primeras respuestas que el hombre dio a sus preguntas sobre la naturaleza fueron de carácter mítico, pero al nacer la filosofía, el hombre se planteó un nuevo camino para lograr el conocimiento de lo que le rodeaba, el camino de la reflexión racional.  A través de la historia de la reflexión filosófica, se hace evidente la preocupación por resolver dos problemas fundamentales: el problema del ser y el problema del conocimiento, que ha sido llamado gnoseología o teoría del conocimiento.  Esta se ocupa de esclarecer los diversos elementos y problemas que rodean el conocer y el fin que con él se persigue, la verdad.  Normalmente, estos dos problemas han sido considerados conjuntamente, pues para algunas posturas filosóficas, la investigación por el ser implica la investigación por el conocimiento del ser.  Esta postura ha desembocado en la consideración de la gnoseología como parte de la ontología.   En cambio, ha sido una particularidad de la filosofía moderna considerar la gnoseología como una disciplina independiente, desde la cual se ha llegado, en ocasiones, a negar la propia ontología.

ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO
El hombre posee la capacidad de percibir y conocer todo aquello que le rodea: a través de sus sentidos percibe lo que su entorno le ofrece, las cosas para observar, ver, tocar, oler, etc.  Con estas cosas constituye el conocimiento sensible.  Por medio de su inteligencia el hombre elabora conceptos, organiza y estructura su pensamiento, a partir de la percepción que experimenta por los sentidos.  El conjunto de estas elaboraciones constituye el conocimiento racional.  En la tarea del conocimiento es necesario tener en cuenta tres aspectos fundamentales: el sujeto que conoce –el hombre-, el objeto que es conocido –la realidad-, y la representación –que es la imagen que se hace el sujeto del objeto, con sus sentidos o con su inteligencia-.  Cada uno de ello aporta diversos elementos en la construcción del conocimiento: El objeto que se deja conocer aporta formas, colores, texturas, etc.; El sujeto que conoce observa, relaciona, experimenta, compara, elabora conceptos, etc.; La representación, que se convierte en el objeto interiorizado en el sujeto, al que se aplicará la facultad intelectiva en búsqueda del conocimiento.    La relación entre ellos es una correlación en la que el sujeto sólo es sujeto par un objeto y el objeto sólo es objeto para un sujeto.  La función del sujeto consiste en aprehender al objeto y crearse una representación de éste; la función del objeto es dejarse aprehender y ser comprendido por el sujeto.

LOS PROBLEMAS DEL CONOCIMIENTO

LAS PREGUNTAS POR EL CONOCIMIENTO
Ciencia...¿único saber humano?
Si la reflexión filosófica consiste en la búsqueda del conocimiento, entonces se hace necesario verificar la validez del mismo.  Los diversos problemas que presenta la gnoseología tienen como objetivo definir la validez del conocimiento.  Las preguntas fundamentales que se plantean en este sentido podemos agruparlas así: ¿Es posible el conocimiento? ¿Es el conocimiento universal? ¿Hay otra forma de conocer distinta a la universal? o ¿la búsqueda del conocimiento total y universal es una simple ilusión humana?; ¿En dónde se origina el conocimiento? ¿El conocimiento es fruto de las posibilidades de la razón humana? ¿Tiene su origen en la experiencia sensible? o ¿hay otra forma de obtener el conocimiento?; ¿Cuál es la esencia del conocimiento? ¿Es el objeto un elemento pasivo que se deja conocer? ¿Es el sujeto el que le imprime la validez al conocimiento? ¿Qué aportan el sujeto y el objeto al conocimiento?  La filosofía sumió hasta el siglo XVI estos interrogantes, brindando diversas respuestas al interior de concepciones totales de la filosofía, que tenían en común el hecho de someter los asuntos del conocimiento a temas más generales, como sucedía con la filosofía medieval y la supremacía de los asuntos teológicos sobre otros.  Pero al nacer las ciencias modernas, apareció una nueva perspectiva del problema que determinaría un ámbito propio para los problemas del conocimiento, y una dedicación casi exclusiva de la filosofía a la resolución de dichos problemas. 

EL CONOCIMIENTO FILOSÓFICO Y EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
´Filósofos
El nacimiento de las ciencias modernas en el siglo XVI planteó una nueva forma de ver la naturaleza, haciendo que la filosofía dejara de ser la única ciencia válida y aceptada.  Estas dos posiciones se distancian claramente, al plantear el carácter de sus conocimientos, por las siguientes razones: La filosofía pretende alcanzar un saber universal de toda la realidad, es decir, un conocimiento que pueda ser aplicado universalmente a todos los seres, objetos y elementos que integran el mundo humano: así, por ejemplo, el conocimiento de lo que es el bien y el mal tiene carácter universal porque puede aplicarse a todo.  Por medio de dicho conocimiento podemos opinar si algo como una idea, un gobierno, etc., es bueno o malo.  Las ciencias, por su parte, pretenden alcanzar un conocimiento particular de la realidad, por ejemplo, a la botánica sólo le corresponde el estudio de los vegetales,  y a la lingüística sólo el estudio del lenguaje.  Esta distinción corresponde a las tareas propias de cada disciplina, pero con el desarrollo científico, la filosofía tomó como modelo a la ciencia e intentó aplicar a sus tareas los métodos y procedimientos de la matemática, de los cuales ya se había servido la ciencia.

LA CRÍTICA AL CONOCIMIENTO

CONTEXTO
El problema del conocimiento fue abordado por las ciencias modernas de forma objetiva, es decir, considerando el objeto que se pretende conocer separado del sujeto que intenta conocerlo.  Esta nueva forma de comprender el conocimiento llevó a la filosofía a realizar una crítica del conocimiento.  La pregunta fundamental se dirigió a cómo está constituido el conocer, el juzgar, el apreciar las cosas reales, pues no podemos afirmar nada de la realidad, sin tener en cuenta que el conocimiento que tenemos, y que consideramos como real, puede no serlo para otros.

LAS CIENCIAS  MODERNAS
A partir del nacimiento de las ciencias positivas, el conocimiento se particularizó, es decir, se olvidó de la pretensión de un conocimiento universal y segmentó la realidad para poderla conocer.  Las ciencias, entonces, ya no estudiaban la realidad en su totalidad, sino que cada ciencia estudiaba un objeto en particular, con un método y unos procedimientos propios, y todas las ciencias conformaban un sistema que nos permitiría el conocimiento de la realidad.   La independencia y la autonomía de las ciencias al generar sus propios esquemas de conocimiento, sus leyes y métodos, fueron creando una competencia con respecto a la filosofía.  Los grandes cambios sociales y culturales que generó la ciencia gracias a su  aplicabilidad y utilidad, como en el caso de la industria pesada y su gran impacto en la sociedad contemporánea, fueron relegando la filosofía a un segundo plano.
  
EL PROBLEMA DE LA REALIDAD
Matemáticas: lenguaje científico
Es evidente que el avance generado por las ciencias significa un aporte trascendental e importante para el desarrollo del mundo y del hombre.  Pero, a la vez debemos reconocer que se trata de un aporte ambivalente o contradictorio porque, en muchos casos, los adelantos científicos han significado un empobrecimiento de la dimensión humana del hombre.  No siempre la técnica y la productividad han representado un desarrollo social y cultural, en cambio, han ido conduciendo al hombre a la pérdida de sentido, al automatismo, a crear una sociedad de consumo y a un mercantilismo inhumano.  Ante esta contradicción, la filosofía genera una reflexión crítica del conocimiento, buscando el auténtico significado de las ciencias modernas y de la técnica como instrumentos al servicio del desarrollo humano, de la sociedad y del mundo.  Por ello es vital que la filosofía mantenga su pretensión de saber universal, que nos permita orientar y dar sentido al conocimiento particular que obtenemos por las ciencias.  La existencia, el sentido de la vida, son objetos del mundo real y por ello sólo una visión unitaria, universal de todo lo que llamamos realidad, nos va a permitir un conocimiento real y veraz.

Bibliografía:
ARCHILA RUIZ, Leonardo y Otros. Filosofía 10º, Editorial Santillana Siglo XXI, Santafé de Bogotá. Pág. 207 - 209; 2000.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Cuál conocimiento consideras más importante, el filosófico o el científico? ¿Por qué?
2.    ¿En qué se diferencian la filosofía y la ciencia?
3.   La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 12 de Junio/2012.


martes, 17 de abril de 2012

Saber Filosófico




EL SABER FILOSÓFICO

La historia del pensamiento occidental dio comienzo hace ya mas de dos mil años, cuando el hombre, en lugar del mito, utilizó la razón como principal vía de conocimiento.

EL ORIGEN DEL SABER FILOSÓFICO
DEL MITO A LA RAZÓN

Naturaleza
A lo largo de incontables milenios, la humanidad ha vivido de forma permanente en la cercanía de los mitos.  Un mito es, antes que nada, una creencia y, como tal, ha ayudado al hombre a interpretar los misterios del Universo.  El mito es siempre la historia de una creación, la creación del mundo, y en él se propone una explicación satisfactoria de los enigmas que pesan sobre la condición humana.  El mito es una forma del pensamiento prelógico.  Todavía pervive en las sociedades primitivas de África, América y Oceanía y, en términos evolutivos configura un estadio muy definido del pensamiento infantil.  Es, por consiguiente, una vía de acceso al conocimiento de la realidad, función que comparte con otras vías de acceso como, por ejemplo, la religión.

Ahora bien, más que la explicación mítica del mundo, al hombre le interesó saber entonces cómo eran las cosas, que estas hablaran por sí mismas.  Esta profunda mutación mental que supone el paso del mito a la razón no se produjo repentinamente. Los primeros pensadores griegos –los llamados presocráticos como Tales, Anaximandro y Anaxímenes, que vivieron entre los siglos VI y V a.J.C.- utilizaron todavía un modelo mítico.  Les interesó saber antes que nada, cómo había sido posible la creación del mundo a partir de un caos original.  Era la misma pregunta que desde siempre se había formulado el mito.  Los presocráticos por consiguiente, no indagaron las leyes de la naturaleza –como, por ejemplo, lo hace la ciencia actual-, sino que trataron de explicar cómo se había producido la transformación del caos originario en un Universo ordenado, es decir, en un cosmos.  Ahora bien, a diferencia del mito, buscaron un principio racional (esto es, susceptible de ser entendido por la razón) que diera cuenta de esta transformación, y, al hacerlo así, se emanciparon al propio tiempo de las explicaciones proporcionadas por el modelo mítico.  Este principio racional, para los primeros filósofos, tenia que albergar la totalidad de las cosas, ser una explicación congruente de todo lo que es.  Y para ellos este principio fue el de la physis o naturaleza.  En la physis no había cabida para el mito, ya que se convirtió en objeto de una investigación racional.

LA FILOSOFIA

Ciencia Experimental
Cabe decir, con todo, que tal investigación no fue experimental.  Estos primeros pensadores griegos deseaban únicamente comprender el mundo y por eso el pensamiento nació en Grecia como filosofía  y no como ciencia.  Ahora bien, ¿qué es la filosofía?  La respuesta es: la aspiración a una certidumbre indiscutible.  La idea de la physis como un principio de todo lo que es, excluía al mismo tiempo todo lo que no es.  A ese conocimiento totalizador, los griegos lo denominaron filosofía.  Ésta así incluso desde sus inicios, se configuró como un saber o episteme (que para los griegos quería decir “ciencia”) basado en la idea de totalidad, un saber fundamentado que era capaz de excluir de si las restantes formas de saber (como la proporcionada por el mito), en tanto que parciales, ilusorias o engañosas.  La filosofía, en su origen, fue por tanto considerada como el saber auténtico (sofia) al que se llegaba a través del amor (philia, philo), y el filósofo fue tipificado como amante por excelencia de la sabiduría, el hombre que aspiraba a llegar a la certidumbre mediante un saber incontrovertible, indudable.  Y el mecanismo por el cual se adquiría este saber indiscutible no era otro que el de la razón, el logos, que capta las cosas tal como son, tal como se desvelan (en griego, a la verdad se le denomina aletheia, que significa justamente este desvelarse de algo que permanecía oculto).  La palabra philosophia la introdujo Platón en el siglo IV a.J.C., si bien el adjetivo y el verbo ya fueron utilizados por Heráclito y Herodoto en el siglo V a.J.C.


Bibliografía:
Tomado de: Filosofía: El Saber Filosófico, (Material Fotocopiado). Páginas: 1092-1093, 2004.

Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿cuál es la diferencia entre mito y filosofía?
2.    ¿por qué se dice que la investigación filosófica en sus inicios es racional y no experimental?
3.    La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 27 de Abril de 2012.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Origen del Mundo

Universo
EL PROBLEMA DEL ORIGEN DEL MUNDO
EL PARADIGMA

En la historia de la filosofía han surgido determinados modelos o esquemas de   pensamiento llamados paradigmas, que constituyen el espíritu de una época o de una cultura.  Nuestra visión actual del mundo está en buena medida inspirada en los avances de la ciencia moderna.  Y esa concepción del universo, que está en la base de nuestro diario vivir, está tan arraigada, que a menudo olvidamos que no siempre los hombres se han concebido a sí mismos y han concebido el mundo que los rodea de la misma manera.  Durante la época medieval, lo mismo que durante los tiempos antiguos, la filosofía ofreció a los hombres otros paradigmas de comprensión del cosmos que aún hoy merecen ser considerados, pues nos pueden ayudar a entender más claramente los supuestos que hay en nuestra manera particular de ver las cosas, su sentido y nuestro lugar entre ellas.


Sistema Solar
Hoy en día la cosmología, siendo una actividad teórica y filosófica, está más vinculada con la investigación científica que con nuestras creencias religiosas.  Esto es así porque nuestro paradigma cultural es científico.  En cambio, durante la Edad Media, el paradigma cultural era religioso, y la cosmología medieval tenía un punto de partida muy distinto al nuestro.  Los intelectuales medievales eran hombres de fe, personas que creían en las respuestas más profundas a los enigmas fundamentales del hombre se hallaban en los textos sagrados revelados a los profetas.  La verdad contenida en las Escrituras tenía que ser desentrañada, si el hombre sabio quería conocer cuál era el sentido de su propia existencia y su lugar en el cosmos.  Podemos destacar varios fenómenos cruciales en el contexto medieval que determinaron el desarrollo de los variados modelos de pensamiento que se dieron en esa época.  Se trata de los tres paradigmas religiosos que, provenientes de una misma raíz, fueron el suelo de las disputas filosóficas: el judaísmo, el cristianismo y el islam.  Aquí sólo haremos referencia al pensamiento judío, pues éste nos ofrece una visión general de qué era lo que sucedía en las mentes de los sabios de diferentes credos en esa época.

EL MUNDO CREADO O EL MUNDO ETERNO

Naturaleza
Todos nos hemos preguntado por el origen del mundo.  ¿Fue creado por la gracia de un ser superior?  ¿Es eterno y no tiene ni principio ni fin?  ¿Se originó inexplicablemente a partir de la nada?  ¿Es un producto caprichoso del azar?  Estas preguntas pertenecen al ámbito de la cosmología, y la filosofía antigua ya había intentado dar respuestas a ellas.  Por ejemplo, Platón, en el diálogo Timeo, afirma en un mito que la materia de la que está hecho el mundo es eterna, pero que la forma que tiene el mundo actualmente es obra de un arquitecto (demiurgo) que en el principio de los tiempos modeló esa materia originaria a partir de las esencias eternas e ideales de las cosas.  En cambio, Aristóteles sostiene en algunas de sus obras que si bien la materia básica del mundo también es eterna, el mundo tal y como lo conocemos es el efecto necesario de un Primer Motor incausado, eterno e inmaterial, una forma pura hacia la cual tienden todas las cosas como su fin.
Los filósofos medievales tenían otra visión de las cosas.  Sin embargo, se apoyaron en algunas tesis de los pensadores antiguos y otras fueron objeto de sus críticas.  En el mundo islámico medieval, precisamente en la época de su apogeo (siglos XII-XIII), el pensador judío Moses ben Maimón, más conocido como Maimónides, propuso su propia solución al problema cosmológico del origen del mundo.  Como filósofo judío que era, Maimónides se apoyaba en la verdad contenida en las Escrituras para establecer sus conclusiones.  El principal texto sagrado judío es la Torá, también conocido como la Ley (el Pentateuco de la Biblia cristiana).  Allí se afirma que el mundo fue creado a partir de la nada por la mano de Dios.  Maimónides se preguntó cómo era posible combinar las tesis contenidas en las Escrituras, que fueron reveladas a los profetas, con las tesis establecidas a partir de razonamientos propuestos por los filósofos griegos.  ¿Cómo interpretar la palabra revelada que afirma la creación del mundo cuando Aristóteles propuso argumentos para demostrar que el mundo es eterno?

Filósofos Griegos
El problema del origen del mundo es difícil de resolver, pues desde el punto de vista filosófico griego, no es claro como el mundo, que es real, puede provenir de la nada, que no es real.  Para Parménides, por ejemplo, el ser no se puede originar del no-ser, ni el no-ser, del ser; pues ¿cómo algo que no-es puede llegar a ser si no es?  Además, es difícil concebir que el mundo real no tenga una causa.  Luego, o el mundo fue creado a partir de la nada por un Ser Superior; o el mundo es el efecto eterno y necesario de una Primera Causa.  La primera tesis coincide con el texto del Génesis, pero tiene el problema de no satisfacer el principio de Parménides.  La segunda tesis, la de Aristóteles, satisface el principio de Parménides, pero en cambio, nos conduce a afirmar que el mundo es coeterno con el Ser Primero, y que éste no creo el mundo por un acto libre de su voluntad, lo que contradice el texto sagrado.

LA SOLUCIÓN DE MAIMÓNIDES

Maimónides
Para dar solución, Maimónides comenzó por aclarar que el texto sagrado no debe ser leído literalmente. Como se trata de textos construidos a partir de revelaciones proféticas expuestas en lenguaje humano, las expresiones allí contenidas son a menudo ambiguas o metafóricas, tienen varios sentidos o constituyen alegorías que deben ser interpretadas.  Maimónides propone un método de exégesis o interpretación según el cual, que el lenguaje profético se parezca lenguaje poético, al recurrir a imágenes y metáforas, no implica que no exprese verdades filosóficas.  Al hombre sabio no le queda otra salida que recurrir a la razón y a la filosofía para comprender el sentido oculto de las palabras reveladas.  En segundo lugar, Maimónides reconoce que las capacidades de comprensión humana son limitadas.   Una cuestión metafísica como el problema cosmológico constituye un objeto de estudio que por su propia naturaleza es complejo y difícil para quien no esté entrenado en arduas reflexiones.  Además, muchas cuestiones filosóficas no pueden ser resueltas de manera definitiva construyendo demostraciones, sino que apenas pueden ser resueltas provisionalmente con argumentos plausibles.  Ya Aristóteles había dicho que para postular los principios básicos de las ciencias era necesario recurrir a la refutación, procedimiento argumentativo que parte de premisas plausibles pero que no demuestra, esto es, que no prueba definitivamente la falsedad de la tesis contraria.  Maimónides construye varios argumentos para probar que Aristóteles nunca demostró, y que en efecto nadie puede demostrar que el mundo es eterno y existe por necesidad.  Si hubiese una demostración de esta tesis, tendrían que encontrarse pruebas, también demostrativas, de que las tesis contrarias, como la de la creación del mundo a partir de un acto libre de la voluntad divina, son falsas.  Luego, la única posibilidad de dirimir la cuestión es ver cuál tesis es más probable.

La Creación -Miguel Angel-
La conclusión a la que llegó Maimónides es que la tesis de la creación del mundo es más probable, pues es la que genera menos paradojas y contradicciones.  Hay que tener en cuenta que Maimónides probó con argumentos, que él consideró demostrativos, que Dios es único y existe.  Luego las posibles tesis que respondan al problema del origen del mundo y que no tengan esto en cuenta, no deben ser dignas de consideración, pues irían en contra de lo ya demostrado.  Quedan descartadas, entonces, la tesis de un mundo incausado y la tesis de un mundo producto del azar.  Sólo quedaría por escoger entre la tesis revelada y la tesis Aristotélica.  Pero esta última no es aceptable, pues el hecho de que la naturaleza se rija por leyes necesarias no implica que haya sido causada, necesariamente, por una Primera Causa, sino que simplemente pudo haber sido el producto de un acto libre y creador del Artífice del Mundo, quien no tenía ninguna necesidad de crear el mundo.  Si esto no fuese así, no se podría explicar por qué el mundo es contingente, esto es, por qué es lógicamente posible que pueda no existir, sin contradicción alguna, mientras que el Ser Primero es necesario y no puede ser concebido como no existente sin caer en contradicción. 

LA FILOSOFÍA Y LA FE

Contra lo que podría pensarse a primera vista, la filosofía y la fe no tienen por qué oponerse.  Pensar que la filosofía es una “superación” del mito es no comprender a Platón, quien exponía sus tesis más importantes en forma de mitos.  Aquí el problema radica en el uso que le demos a la palabra “mito”, pues la podemos entender en sentido peyorativo o en sentido exageradamente positivo.  Y ambos extremos constituyen un error.  Lo mejor es hablar de “mitos” en sentido neutro, a la misma altura del discurso filosófico, y tratar de desentrañar su sentido apropiándonos de las herramientas que la razón nos ofrece.  Por otra parte, pensar que las conclusiones que obtenemos por vía racional siempre se van a oponer a lo que creemos por fe, puede ser un error, nos puede llenar de perplejidad (es el término que usa Maimónides); perplejidad que constituye un estado de confusión que puede hacernos alejar o de la filosofía o de la fe, cuando no es necesario distanciarse de ninguna de las dos para hallar la verdad.

Bibliografía:
Tomado de: El Problema del origen del mundo, Sección Monografía. Filosofía 10º,  Editorial Santillana Siglo XXI (Varios Autores), pág. 82-85, 2000.


Actividades:

1.    Con base en la información del texto, realice un comentario sobre el siguiente interrogante: ¿Cómo puede pensarse que el mundo haya sido creado de la nada?
2.    ¿Cómo puede pensarse que el mundo es eterno?
3.    La respuesta al interrogante 2º, enviarla al correo electrónico solo.informes.ita@gmail.com
4.    Fecha límite para la publicación de sus comentarios y el envío de sus correos: 23 de Noviembre de 2011.